Antonio Rivera (izquierda), ingeniero de Granada de 42 años, trabaja en Brasil
"La diáspora de españoles en el extranjero aumenta cada año.
El 1 de enero de este año eran 1.931.248 los empadronados en otros
países del mundo, un 6,3% más que en el año anterior y dos terceras
partes de ellos viven en América, según publicó ayer el Instituto
Nacional de Estadística (INE). Desde 2008, han aumentado en más de
450.000.
Este padrón solo registra 43.671 nacidos en España que residen en el
extranjero, un 27% del total, pero la mayoría de los emigrantes de nueva
hornada, impulsados a irse por la crisis, no tienen motivaciones para
inscribirse en el censo hasta que llevan varios años en el país, según
Amparo González, demógrafa del CSIC, por lo que la cifra es mucho más
elevada, aunque muy difícil de fijar.
De los casi dos millones de españoles censados en otro país de los
que sí se tiene conocimiento, más de 1,2 viven en América y 650.000, en
Europa. El resto de continentes rozan, en conjunto, los 60.000.
Jon Ugarte trabaja sin permiso en Brasil
Jon Ugarte (Vitoria, 24 años) es arquitecto y se marchó a Brasil con
una beca con la idea de tantear el terreno y encontrar un trabajo allí. Se fue directamente al salir de la universidad, sin experiencia laboral. “Ahora se me terminan las prácticas y me quedaré trabajando en negro
para la misma empresa.
Aquí es normal porque conseguir los papeles es
muy difícil”, cuenta. De los 157.933 nuevos españoles censados en el
extranjero en 2012, Brasil es uno de los países donde más ha aumentado
su presencia: 9.800 nuevos, solo por detrás de Argentina, donde el
aumento es de 17.500, y seguido de Cuba, con 8.600.
Ugarte no está
registrado y espera “en un año o dos” conseguir un permiso de trabajo.
“La idea de la beca es que te formes fuera y traigas valor añadido para
las empresas vascas, pero tal y como está la cosa allí, no vuelvo”,
añade por teléfono. (...)
“No solo es una pérdida que se vayan los jóvenes titulados. También
perdemos a los que no vienen. Si la situación fuera mejor, los
descendientes de los exiliados serían candidatos, muchos de ellos
cualificados, que se plantearían venir”, añade Antonio Izquierdo,
catedrático de Sociología de la Universidad de La Coruña.
“Me fui porque en España no hay trabajo para todos”, explica Antonio
Rivera, un ingeniero granadino de 42 años. Es director general de la
sucursal de una empresa eléctrica española afincada en la localidad de
San José Dos Campos (en la provincia de São Paulo). La compañía lo
contrató el año pasado, cuando se instaló en Brasil.
“Tu empresa tiene
que justificar que eres indispensable para el cargo, porque si no, es
muy difícil que te den el visado. Brasil no acepta mano de obra”,
explica desde Granada mientras espera que se le renueve el visado. Brasilia endureció el acceso a los españoles a su territorio por reciprocidad el pasado mes de abril.
“Muchos se van por probar —volvieron unos 40.000—, pero mi certeza es
que la cantidad de españoles en el extranjero va a seguir aumentando.
Cuando se hayan resuelto todas las solicitudes de hijos de exiliados,
habrá que buscar otras razones”, afirma Izquierdo." (El País, 20/03/2013)


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