"Podríamos parafrasear a Marx diciendo que desde la CEOE
hasta el Gobierno, pasando por las troikas de turno, hasta el último
sociólogo despistado, hablan de productividad en unos términos que ni
conceptual ni académicamente, y mucho menos políticamente, son
adecuados.
Mientras los datos sobre salarios nos dicen que se han
reducido drásticamente estos dos últimos años, para ellos productividad
es, simplemente, mayores beneficios. Y si pueden ser sin tener en sus
nóminas ningún o ninguna trabajadora, mejor aún: la productividad se
hace infinita.
Como es bien sabido, una cosa es la
productividad del trabajo, que se puede aumentar, por ejemplo, con el
uso de nueva maquinaria u organización. Y otra bien distinta es la
intensidad del trabajo. Esto es, la cantidad de trabajo que el
trabajador entrega en una cantidad de tiempo.
Y lo que guía el análisis
de la mejor sociología del trabajo es precisamente esa intensificación
del trabajo que ha aumentado de manera llamativa. ¿Cómo lo sabemos?
Desde luego con trabajo de investigación sobre el terreno. Pero hay un
indicador elemental, las condiciones de trabajo y el tiempo de trabajo.
En España, sistemáticamente, han aumentado las tasas de incidencia y de
frecuencia de los accidentes de trabajo. Ahora, este último año, no
tanto como en los veinte años anteriores: con medidas como las de la
última contrarreforma laboral hay que pensárselo dos veces para declarar
un accidente leve o una enfermedad.
Basándome en los estudios que hemos
publicado en los últimos años, se puede afirmar rotundamente que la
‘productividad’ de la que hablan es casi siempre intensificación del
trabajo, mayor explotación y deterioro de las capacidades y duración de
la fuerza de trabajo." (Entrevista a Juan José Castillo, eldiario.es, 14/04/2013)
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