"P. ¿Descarta entonces la posibilidad de que el euro se desintegre?
R. La ruptura del euro sería un paso tan dramático y
dejaría abiertas tantas cuestiones que nadie quiere pasar por ello.
Supondría, además, el fin de la UE. Podemos separar el problema en dos
elementos: la supervivencia de la eurozona y la supervivencia de las
economías de la periferia europea. La primera se ha logrado a costa de
la destrucción de las instituciones sociales y de una enorme tasa de
desempleo en la periferia. Es un desastre.
P. ¿Tiene España margen de maniobra para hacer una política distinta de la que marcan Berlín, Bruselas y Fráncfort?
R. Si no es así, mejor eliminar las elecciones y
poner a los funcionarios a que reciban órdenes de Morgan Stanley, porque
da igual quién las gane. No creo que los españoles aceptaran eso.
P. En las jornadas en las que usted ha participado, el sociólogo Jean Paul Fitoussi dijo que la democracia estaba en peligro.
R. No sé cómo se puede describir como una democracia
a países que cumplen órdenes de las instituciones financieras, como el
FMI o el BCE. (...)
P. Por primera vez en España, los salarios han caído
por debajo de las rentas empresariales. ¿Se ha roto el consenso de
bienestar logrado después de la II Guerra Mundial?
R. Sí. Es urgente crear empleos y estos no vendrán por
una devaluación interna. La industria manufacturera alemana no se va a
desplazar por muy poco que cobren los trabajadores españoles. (...)
P. Ese era el plan del Gobierno con su reforma laboral...
R. Y la consecuencia es que el mercado europeo será
cada vez menos importante para Alemania. El proyecto europeo está en
peligro porque a los países del norte cada vez les importa menos lo que
pase en el sur. Para salvarlo hace falta un compromiso, algo que no veo.
P. Alemania se presenta como un ejemplo, con su tasa
de paro en mínimos históricos, pero también tiene más de siete millones
de miniempleos.
R. Alemania tiene un margen de maniobra sustancial
para elegir entre crear prosperidad y repartirla o concentrarla.
Concentrarla es un mal modelo para Alemania y el resto del mundo. Y
aceptar el modelo de competitividad a través de salarios bajos es una
tragedia para el resto de Europa. Su superávit es uno de los motivos que
nos ha llevado a esta situación.
P. ¿Las clases depredadoras de las que usted habla están poniendo en peligro la existencia de la clase media?
R. Hace tiempo que es así en EE UU y en otros sitios.La constante batalla en torno a los márgenes de poder de las clases
depredadoras se observa, por ejemplo, cuando se reorganiza el sistema de
seguros médicos, de las pensiones públicas y en muchos otros temas." (Entrevista a JAMES K. GALBRAITH, El País, 14/04/2013)
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