"A Chipre le han aplicado el rescate estándar que han aplicado al resto
de países intervenidos. Se liquida una entidad, se segrega un banco malo
y el principal banco del país se queda con el supuesto banco bueno.
Este banco también está quebrado y será nacionalizado. Es una clásica
socialización de deuda privada por deuda pública. Después la deuda
pública es insostenible y esto justifica a los líderes germanos
sacrificar a otro país del sur ante sus electores y exigirle un duro
ajuste fiscal. El pan y circo del siglo XXI en Alemania. (...)
En Europa, salvo represión financiera en los países centrales, se
incumplen todas las condiciones. Alemania lo sabe bien. En el año 2000
su sistema bancario se cayó como un castillo de naipes y forzó al BCE a
bajar los tipos al 2%.
Cuando el sagrado pilar monetario daba señales de
burbujas y forzaba a subir tipos y quebrar a los bancos alemanes, Otmar
Issing, alemán y economista jefe del BCE, se encargó de tumbar el
pilar. Cuando el Pacto de Estabilidad ponía en riesgo el crecimiento
alemán, también se tumbó.
Chipre necesita una quita de todo su balance, incluida la deuda
pública, un plan Marshall para volver a crecer, un banco central
generoso en la concesión de liquidez y un eurobono que respalde las
nuevas emisiones de deuda pública.
Esto es la esencia del plan Brady que
fue determinante para acabar con la crisis de la deuda en países
emergentes en los años ochenta.
O esto o “Moisés le dijo a los hebreos:
al final de cada siete años deberás cancelar tus deudas… el séptimo año
está al llegar. Del extranjero demandarás el reintegro: más lo que tu
hermano hebreo tuviere tuyo, lo perdonará tu mano”. Deuteronomio 15.
El fantasma islandés sobrevuela Europa y en Islandia el crecimiento ha vuelto a florecer." (
José Carlos Díez , El País, 26 MAR 2013)
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