"El sector bancario es absolutamente dependiente de las ayudas públicas
repartidas entre unas limitadas medidas de capitalización y las
articuladas para facilitar la liquidez que suponen más de 275 mil
millones de euros.
A ese descomunal importe hay que añadir la
financiación del Banco Central Europeo que eleva a más de 632 mil
millones de euros el auxilio facilitado al sector.
La responsabilidad
para el Estado no se queda en la anterior cifra dado que, en aras a
facilitar la financiación barata de las entidades bancarias, garantiza
los depósitos de hasta 100 mil euros por titular sin disponer de fondo
alguno para ello.
Sería difícil de sostener por parte de las élites políticas y económicas que
el rescate del sistema financiero ha precisado de 1,42 billones de euros
de ayudas públicas hasta diciembre de 2012
36%
del PIB español o el equivalente a seis veces la recaudación impositiva
anual de todas las Administraciones Públicas cuando se están pidiendo
continuos sacrificios a los ciudadanos no es algo al alcance de nuestros
dirigentes políticos.
Sobre todo cuando el análisis de la situación demuestra que el rescate ha
sido insuficiente porque solamente una pequeña parte de esas ayudas lo
han sido en forma de capital (87.357 millones de euros) mientras que el
resto (1,33 billones de euros) son medidas para paliar su falta de
liquidez como préstamos, adquisición de activos, garantías y avales.
Estos mecanismos no solucionarán sus problemas de solvencia.
El riesgo en el que ha incurrido el sector público explica aunque no justifica en modo alguno, las actuaciones políticas de protección y salvamento de todas y cada una de las entidades bancarias.
El desequilibrio en el que se está incurriendo es brutal ya que los
accionistas privados tienen comprometido un euro por cada diez que
arriesga el Estado y, sin embargo, el Estado no tiene capacidad de
decisión política en la mayoría de las entidades.
La superación de la actual situación requerirá inevitablemente la
nacionalización de la práctica totalidad del sector financiero por la
conversión de gran parte de las ayudas públicas ya desembolsadas en
capital y el radical saneamiento de las pérdidas ocultas en los
balances.
O eso o tendremos que enfrentarnos a una quiebra de las finanzas públicas arrastradas de forma directa o indirecta por el sector financiero." (Carlos Sánchez Mato, Economía para críticos e indignados, 26/03/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario