" Apenas dos semanas después de tomar las riendas del Banco de Japón,
Harukiro Kuroda anunció el pasado jueves una de las mayores inyecciones
monetarias que se recuerdan en la historia de los bancos centrales y que
supone insuflar a la economía el equivalente al 30% del PIB en solo dos
años.
Con esta estrategia, el banco central de la tercera economía del
mundo espera poner fin a más de 15 años de deflación y depresión
económica, aunque para ello haya tenido que abrir la caja de pandora,
con los riesgos —algunos desconocidos— que conlleva. (...)
El objetivo es situar la inflación en el 2% cuanto antes, a más tardar
en un plazo de dos años. Sólo como referencia, los precios cayeron en
enero, en tasa interanual un 0,2% y excluidos los precios más volátiles
de la energía y los alimentos, el descenso fue del 0,7%. (...)
Para alcanzar ese objetivo, el banco abandona la referencia de los
tipos de interés —que ya están próximos a cero— como principal
instrumento de su política y apuesta por duplicar la base monetaria, es
decir, la suma del dinero en circulación en la economía y las reservas
que las instituciones mantienen en el banco central.
De esta forma
espera que su volumen pasará de los 138 billones de yenes (1,08 billones
de euros) de 2012 a 270 billones (2,13 billones de euros) a finales de
2014, lo que supondrá en torno al 55% del PIB de Japón.
De esta forma, Kuroda ha hecho suya la estrategia que puso en marcha
Ben Bernanke al frente de la Reserva Federal estadounidense tras la
caída de Lehman Brothers, en septiembre de 2008. (...)
Pero Bernanke, además, ha reconocido en varias intervenciones que su
objetivo es evitar las consecuencias que una falta de decisión en la
adopción de medidas o la retirada anticipada de los estímulos pueden
tener sobre la economía, lo que le ha sucedido a Japón desde la década
de los años 90 y que explican en buena medida la situación actual. (...)
Porque si algo ha puesto de manifiesto la actual crisis financiera es
la limitación de los tipos de interés —que en la mayoría de los países
desarrollados rondan el 0%— como instrumento de política monetaria y que
ha forzado a los bancos centrales a optar por otras medidas de
relajación para sacar a flote sus economías.
Japón llevaba muchos años
en esa situación y el nuevo plan va mucho más allá. Basta compararlo con
lo que han hecho otros bancos centrales en este tiempo. Según los
cálculos de Estefanía Ponte, de Cortal Consors, la Reserva Federal de EE
UU ha aumentado su balance un 233% desde 2007, lo que situaba a finales
de febrero la base monetaria de la Reserva en el equivalente a 2,11
billones de euros.
Una cifra muy parecida a la meta que ahora se ha
fijado Japón, sólo que EE UU tiene una economía tres veces mayor que la
nipona y lo ha llevado a cabo en un plazo de cinco años frente a los dos
que se ha marcado Tokio. Hablamos de una avalancha de liquidez de
proporciones históricas.
“Kuroda lo ha hecho”, titulaban su informe los analistas del banco de
inversión japonés Nomura, como reflejo de su propia sorpresa. “Nadie
creía que Kuroda tendría el coraje de hacer lo que ha hecho”, admitía el
multimillonario George Soros en una entrevista con la CNBC “Hay que dar
un voto de confianza al Banco de Japón por su full monty de expansión
monetaria”, señalaba Steen Jacobsen, economista jefe de Saxo Bank, en
una nota a clientes. (...)
“Con la introducción de estas medidas, el Banco de Japón está siendo muy
contundente para impulsar el crecimiento y lograr que la inflación se
sitúe en el 2% lo antes posible”, asegura José Ramón Díez Guijarro,
profesor de Entorno Económico de IE Business School." (El País, 07/04/2013)
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