12.4.13

La espada de Damocles del corralito sobrevuela el ánimo y las (des) esperanzas de sociedades ya muy castigadas

"Nos encontramos de bruces con que se evaporan las últimas seguridades que creíamos tener. 

Cobra relieve la interpretación de la crisis financiera como un proceso en que los “activos seguros de calidad” tradicionales –la deuda pública de países avanzados, las entidades financieras tradicionalmente respetables, los depósitos garantizados, etcétera– van erosionando, dejando en difícil situación a aquella parte importante de los inversores y los ahorradores que priman la solvencia a ultranza, por motivos vitales o estratégicos. 

Ya no se trata sólo de que los grandes operadores quieran diversificar manteniendo una parte de sus activos de forma conservadora, sino que las incertidumbres llegan al amplísimo núcleo duro de ciudadanos que en épocas difíciles quieren un ancla de seguridad al menos en el colchón de tranquilidad que esperaba de sus ahorros.

La espada de Damocles del corralito sobrevuela el ánimo y las (des) esperan-zas de sociedades ya muy castigadas. Se superpone así a otro corralito paralizante como es el miedo, la falta de confianza general en el futuro de la economía y de quienes la gestionan, dicen que en nuestro nombre e interés. No hay peor cárcel que el miedo, reza un aforismo.

El riesgo de corralito financiero se añade así al corralito psicológico y moral en que se ve atrapada gran parte de nuestras sociedades. Los llamamientos a recuperar una razonable e imprescindible confianza están lastrados por la debilitada credibilidad de las personas e instituciones que los proclaman. 

Tampoco ayudan los continuos episodios que evidencian cómo la salida de la crisis no se basa, retóricas aparte, en proyectos compartidos que induzcan a remar todos en la misma dirección –porque de verdad vemos y creemos que estamos todos en el mismo barco–, sino que actores y grupos importantes se han montado su propio corralito, en algunos casos lujosos corrales, de intereses específicos que priman a la hora de la verdad sobre los del conjunto de la sociedad, añadiendo una desmotivadora falta de equidad a la profunda ineficiencia como estrategia económica y sociopolítica para salir de ésta."         (Juan Tugores Ques, Caffe Reggio, 11/04/2013)

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