"En Atenas las calles llevan años ardiendo (literalmente). España, en
cambio, ha vivido las movilizaciones del 15M y, últimamente, los
denominados ‘escraches’ a políticos como puntos álgidos de las
protestas.
Y es que, a pesar de que hay ingredientes coyunturales comunes a
estos lugares más calientes, existen otros propios que han hecho
mantener la 'paz social'. Aparte del manido argumento de la economía
sumergida, Eduardo Moyano, director del Instituto de Estudios Sociales
Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),
destaca varias razones.
Por un lado, el sistema social (subsidios,
política sanitaria y educativa). Por otro lado, la presencia de una
amplia capa de población que, al tener asegurado su empleo o renta,
garantiza una masa de consumidores y apoyos a sus familias; así como
unos niveles de inflación no muy elevados.
Asimismo, Moyano se refiere a las peculiares características de la
sociedad española: bajo nivel de asociacionismo (desconfianza en los
partidos políticos, sindicatos...); ha calado “la idea (inducida) de que
hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y de que no podemos
mantener el Estado de Bienestar” y el hecho de que no haya un gran
enemigo identificado.
Para Ivan Briscoe, investigador de conflictos del Instituto
Clingendael de La Haya, ha sido clave para el enfriamiento del
movimiento 15M el proceso electoral de 2011, así como la acción policial
los meses posteriores a su florecimiento. También destaca tres causas
fundamentales: los 'indignados' no se movilizan por una ideología ni
unos objetivos claros y evidentes. (...)
A esto se suma que existen muchas distracciones políticas. “Son ruido
para salir del paso, pero hacen pensar que algo está cambiando en el
sistema político ante los casos de corrupción”, explica. También indica
que la sociedad española está dando una respuesta individual ante la
crisis.
“Existe cierto desapego y falta de conciencia de clase”, añade
el investigador, que subraya que cuando estas acciones trascienden
suelen deshumanizar ‘al enemigo’ y a uno mismo, "algo que no ha sucedido
en España". (...)
Rafael Pampillón, profesor de IE Business School, sostiene que hay otra
válvula de escape para las tensiones: los jóvenes españoles que están
emigrando y los inmigrantes que regresan a su país. “Los primeros,
además, mandan remesas a España”, declara. (...)
Que aún no se haya producido un estallido social, no quiere decir que
no existan varios riesgos latentes de conflicto. Los expertos creen que
la gestión política resulta clave para que prenda la mecha o no.
“Dependerá de que, en el actual contexto de recortes, el Gobierno sea lo
suficientemente lúcido como para mantener los pilares básicos del
sistema de bienestar”, indica Moyano, que también apunta a la “política
de gestos por parte de los gobernantes, ya que, ante una situación de
angustia y desesperanza como la que la vive la ciudadanía, las actitudes
arrogantes y autoritarias serán percibidas como una afrenta”.
Briscoe coincide en este punto y añade dos peligros más: primero, que
las perspectivas de los jóvenes en cuatro o cinco años no se cumplan o
se vean decepcionadas y, segundo, que la recuperación económica se
produzca solo en puntos aislados de España y haya grandes desigualdades." (Expansión, 12/04/2013)
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