12.4.13

Qué está evitando un estallido social grave en España

"En Atenas las calles llevan años ardiendo (literalmente). España, en cambio, ha vivido las movilizaciones del 15M y, últimamente, los denominados ‘escraches’ a políticos como puntos álgidos de las protestas.

 Y es que, a pesar de que hay ingredientes coyunturales comunes a estos lugares más calientes, existen otros propios que han hecho mantener la 'paz social'. Aparte del manido argumento de la economía sumergida, Eduardo Moyano, director del Instituto de Estudios Sociales Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), destaca varias razones. 

Por un lado, el sistema social (subsidios, política sanitaria y educativa). Por otro lado, la presencia de una amplia capa de población que, al tener asegurado su empleo o renta, garantiza una masa de consumidores y apoyos a sus familias; así como unos niveles de inflación no muy elevados.

Asimismo, Moyano se refiere a las peculiares características de la sociedad española: bajo nivel de asociacionismo (desconfianza en los partidos políticos, sindicatos...); ha calado “la idea (inducida) de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y de que no podemos mantener el Estado de Bienestar” y el hecho de que no haya un gran enemigo identificado.

Para Ivan Briscoe, investigador de conflictos del Instituto Clingendael de La Haya, ha sido clave para el enfriamiento del movimiento 15M el proceso electoral de 2011, así como la acción policial los meses posteriores a su florecimiento. También destaca tres causas fundamentales: los 'indignados' no se movilizan por una ideología ni unos objetivos claros y evidentes.  (...)

A esto se suma que existen muchas distracciones políticas. “Son ruido para salir del paso, pero hacen pensar que algo está cambiando en el sistema político ante los casos de corrupción”, explica. También indica que la sociedad española está dando una respuesta individual ante la crisis.

 “Existe cierto desapego y falta de conciencia de clase”, añade el investigador, que subraya que cuando estas acciones trascienden suelen deshumanizar ‘al enemigo’ y a uno mismo, "algo que no ha sucedido en España". (...)

Rafael Pampillón, profesor de IE Business School, sostiene que hay otra válvula de escape para las tensiones: los jóvenes españoles que están emigrando y los inmigrantes que regresan a su país. “Los primeros, además, mandan remesas a España”, declara. (...)

Que aún no se haya producido un estallido social, no quiere decir que no existan varios riesgos latentes de conflicto. Los expertos creen que la gestión política resulta clave para que prenda la mecha o no.

 “Dependerá de que, en el actual contexto de recortes, el Gobierno sea lo suficientemente lúcido como para mantener los pilares básicos del sistema de bienestar”, indica Moyano, que también apunta a la “política de gestos por parte de los gobernantes, ya que, ante una situación de angustia y desesperanza como la que la vive la ciudadanía, las actitudes arrogantes y autoritarias serán percibidas como una afrenta”.

Briscoe coincide en este punto y añade dos peligros más: primero, que las perspectivas de los jóvenes en cuatro o cinco años no se cumplan o se vean decepcionadas y, segundo, que la recuperación económica se produzca solo en puntos aislados de España y haya grandes desigualdades."            (Expansión, 12/04/2013)

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