11.4.13

Nada impide establecer un control de cambios, importar sólo lo necesario para la producción y el consumo, o establecer el monopolio estatal del comercio exterior...

"Entonces ¿todas las políticas son iguales y no hay solución? 


No, no son iguales, algunas de las políticas capitalistas son  más feroces que otras. No es lo mismo que desde el extranjero te impongan la esclavitud hasta que pagues deudas ajenas, como en Chipre, que caer en un régimen de servidumbre  para, a costa de una reducción de tus ingresos, como en Islandia,  reforzar por años el poder de los que te hundieron y sometieron. 

Sí, no hay solución a la explotación con políticas destinadas a perpetuar el régimen de los explotadores y, en cambio, la hay si se desconoce la lógica del capital. 


Es posible desconocer la deuda que previamente no haya sido declarada legítima por una auditoría que analice, caso por caso, quién  y para qué la contrajo. Se puede estatizar los bancos y destinar el crédito a la producción y la inversión, a cooperativas, mutualidades, grupos de productores-consumidores, agricultores. 

Nada impide establecer un control de cambios, importar sólo lo necesario para la producción y el consumo, establecer el monopolio estatal del comercio exterior, cobrar impuestos directos proporcionales a los ingresos, eliminar el IVA y otros impuestos indirectos para fomentar el consumo. 

 Es posible hacer un plan de choque de creación de puestos de trabajo productivos y estimular las cooperativas. Todas estas medidas –aunque no salen del capitalismo- afectan a los rentistas de todo tipo, a la usura, a los monopolios y favorecen a los pequeños productores.

Sobre todo, combaten la desmoralización, alientan la resistencia, disminuyen la alienación y la naturalización del capitalismo, permiten a la población autoorganizarse, proponer planes, asumir responsabilidades, gobernar y dan origen a un aparato estatal más dependiente de la voluntad popular y más flexible que podrá establecer otro sistema de alianzas internacionales, siempre dentro del mercado mundial capitalista, pero con mayor libertad de acción.

 Ese capitalismo de Estado democrático por supuesto no tiene nada de socialista pero no corresponde a los intereses políticos del gran capital y podría ser un punto de apoyo para nuevas luchas y un ejemplo para otros países.


Pero tal política necesita quien luche por explicarla, por demostrar su viabilidad, por comenzar a aplicarla con la organización de los trabajadores. Esto nos lleva nuevamente a la necesidad de la voluntad política para hacer posible una alternativa que existe, pero que depende de  la conciencia, la organización y la decisión de los explotados. "    ('La realidad es más compleja: segundos pensamientos sobre Islandia y Chipre', de Guillermo Almeyra,  Sin Permiso, 07/04/2013) 

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