"Sin duda, la imputación por la justicia ayer de un miembro de la familia real es un hito histórico, un símbolo insuperable de un sistema que está roto. (...)
¿Cuándo se torcieron las cosas? Creo que hay tres respuestas, tres
hipótesis, que encajan con tres lecturas de la realidad y suponen tres
“tratamientos” para los problemas de España, cada uno más agresivo que
el anterior.
La primera hipótesis es la burbuja. Lo que nos ha pasado es que las
instituciones económicas y políticas sufrieron un enorme deterioro
durante los años de la burbuja. La corrupción era inevitable en un
entorno legal del “todo vale” en el que, por ejemplo, el “agente
urbanizador” puede elaborar planes de desarrollo individuales, o el
“convenio urbanístico” permite a un grupo de propietarios presentar
planes de desarrollo de la zona que controlaban, todo ello fuera de los
planes urbanísticos a largo plazo y bajo control de las municipalidades.
Estas leyes autonómicas del suelo, junto con el dinero fácil, hacían
que la corrupción fuera sencilla y atractiva. Además, la burbuja hacía
difícil de detectar la mala gestión: la diferencia entre buena y mala
gestión era simplemente inobservable desde fuera, tanto en Cajas, como
en política.
Por ejemplo, muchos no éramos conscientes, desde fuera, de
que Valencia funcionaba como una auténtica república bananera, a pesar
de que las regatas y Fórmulas 1 deberían haber sido pistas.
Este es el
argumento que desarrollamos, para toda la periferia del Euro, Jesús
Fernández Villaverde, Tano Santos y yo en un reciente trabajo que acaba de salir como documento de trabajo en el National Bureau of Economic Research, y es la que hemos defendido en nuestros artículos aquí y en El País y El Mundo. (...)
La segunda hipótesis echa la vista un poco más atrás y culpa a la mal
hecha y mal terminada transición. En esta hipótesis, las instituciones
están mal porque fueron creadas adrede para estar mal. La transición fue
un paso en falso, llevada a cabo por los azules,” demócratas de última
hora, para preservar sus cuotas de poder.
Las autonomías se hicieron
desde arriba y lo demás siguió un sistema de cuotas políticas en todo,
desde la justicia, hasta las Cajas, pasando por todo lo demás. El
“sistema” es uno en el que la “casta” se sirve a sí misma—las elites
extractivas, como ha argumentado César Molinas convincentemente, se
dedican, como no puede ser de otra forma, a extraer, vía Noos, Bárcenas,
Gurtel, Blanco, Moltó, y todo lo demás. (...)
La tercera hipótesis mira aún más atrás y busca algo en la naturaleza de
la organización de nuestro país que lo haga mas difícilmente
gestionable, como hizo en su momento Ortega. Por ejemplo, la
organización de España que sale del Tratado de Utretch (hace, dentro de
una semana, exactamente 300 años) puede haber empozoñado las relaciones
entre españoles mas allá de los resoluble." (Nada es gratis, 04/04/2013)
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