3.4.13

Otro modelo es el de las cooperativas de vivienda en cesión de uso

"La vía del alquiler, si se despliega acertadamente, puede tener sus ventajas, como un pago mensual más reducido y olvidarse del endeudamiento. Pero en cuanto a estabilidad, e incluso coste, no está la cosa garantizada. (...)

 Otra opción apunta a que el Estado tome las riendas de la situación mediante viviendas de propiedad estatal ofertadas a través de un alquiler social. En este apartado, el esfuerzo del Estado español palidece también ante cualquier comparación europea. 

Pero aunque parece que en este caso se puede superar el antagonismo propietario-arrendatario, en realidad este se pasa a expresar en otro nivel: en torno al origen del financiamiento del Estado para cubrir el coste de las viviendas sociales subvencionadas. (...)

Estos conflictos se expresan en el hecho de que lo que el Estado te da, también te puede quitar. Un ejemplo ilustrativo es el caso del Reino Unido. A finales de los años 70, aproximadamente un 40% de la población vivía en viviendas de propiedad estatal. A mano de presiones fiscales, una serie de reformas privatizadoras han ido reduciendo ese porcentaje hasta el 12% actual. (...)

Aterrizando en nuestra realidad, la dudosa buena fe estatal queda plasmada, por ejemplo, en los sonados desahucios del Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA) y la Empresa Municipal de Viviendas y Suelo de Madrid (EMVS). Juntas lanzaron en torno a 40 desahucios diarios en los últimos meses de 2012, según cifras de la PAH, a la vez que mantenían vacías decenas de viviendas de protección oficial.

Otro modelo, prácticamente inexistente en el Estado español, pero con presencia significativa en diversos países, es el de las cooperativas de vivienda en cesión de uso. En esta modalidad, la propiedad de las viviendas reside siempre en manos de la cooperativa, sus miembros participan en la gestión y disfrutan del uso de su vivienda a través de un alquiler acordado y asequible.

 Los cooperativistas pueden residir en la vivienda de forma indefinida y aunque no pueden vender ni re-alquilarla, sí pueden transmitirla a familiares de primer grado.

Estas cooperativas surgen en el marco de organizaciones sociales como sindicatos y asociaciones. (...)

Los ejemplos van desde la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM) en Uruguay, que aglutina a 15 mil familias, a las 125 mil viviendas Andel que existen en Dinamarca, con uno de cada tres habitantes de Copenhague viviendo en este régimen de tenencia.

 Estas experiencias van más allá de pedir la intervención estatal y toman la iniciativa para construir el derecho a la vivienda desde abajo, conformando un parque de viviendas populares que perdura en el tiempo. Sus prácticas van desde la ocupación de tierras urbanas para forzar cesiones de espacios hasta presión para conseguir préstamos por debajo del precio del mercado para comprar tierras y construir viviendas. 

Aunque no exenta de contradicciones o limitaciones, esta vía aúna dos características importantes: acorrala los circuitos en los que rige el lucro y permite autogestionarse el hogar en un marco colectivo, liberado de la dependencia en un propietario ajeno, sea privado o estatal. Esta es una vía que se está explorando en el Estado español a través de asociaciones como Sostre Cívic, y en la que también resuenan los imaginarios que subyacen en las prácticas del movimiento okupa."        (Blog de Econonuestra en Publico.es, Lorenzo Vidal, Economái Crítica y crítica de la economía, 01/04/2013)

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