"Se actúa a golpe de déficits, deudas, amenazas y medidas que no
pueden ser asumidas por una población cada vez más agobiada por perder
su estatus de clases medias, ingresando sutil pero masivamente en los
espacios de la pobreza.
Llevamos demasiado tiempo bajo los efectos de estas políticas sin
observar cambios sustanciales que nos permitan vislumbrar la salida de
una crisis que ha durado más de cuatro años. Portugal ya no tiene más
agujeros en el cinturón y el Gobierno tropieza con el Tribunal
Constitucional, que no acepta las imposiciones de la troika.
Grecia está
fuera de combate y Chipre ha perdido carretas y bueyes tras los últimos
episodios derivados de sus excesos financieros. Irlanda parece que
repunta pero en un ambiente de gran constreñimiento. Italia y España se
encuentran al baño maría, una situación neutra, incómoda, de la que es
difícil recuperar la normalidad perdida.
Europa necesita un revulsivo en las mentes de sus directivos, más que
en las cuentas analizadas estrictamente por la troika. Europa necesita
una quita general porque es imposible que se puedan pagar las deudas que
tiene contraídas la gran mayoría del Eurogrupo, Francia incluida.
Es la
salida más razonable para salir de los miedos y pesimismos generales.
Saldrían ganando los acreedores y, por supuesto, los deudores.
Recuperaríamos la idea primigenia de la Europa del éxito." (Lluís Foix,
Publicado en La Vanguardia el 9-04-2013, Foixblog, 09/04/2013)
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