"Bruselas ha pedido a España que instaure una inspección fiscal y
tributaria independiente de la política, como debería ser la Justicia,
para intentar salvar el hundimiento de la economía y paliar la tragedia
diaria del récord mundial de desempleo.
Pero la respuesta del Gobierno,
amparado en el silencio de la oposición y del resto de los partidos, fue
la esperada: “eso es antidemocrático y la democracia somos nosotros”.
He aquí el pacto “europeo” entre Rajoy y Rubalcaba:
impedir la investigación tributaria y penal de la casta política que ha
arruinado España y extender la impunidad politizando las dos
instituciones que más daño pueden hacer a la partitocracia: Justicia y
Hacienda. El resto de los partidos del arco parlamentario lo apoyan
tácitamente, bien por complicidad (CiU, PNV, CC, y UPyD) o bien por
dogmatismo (IU y las izquierdas locales).
El Gobierno no quiere ni de broma una autoridad fiscal independiente,
tal y como demanda Bruselas. Negativa que justificaba un ministro con
las siguientes palabras: “Se están poniendo muy pesados con esta
entidad. Realmente lo que quieren es un controlador de carácter
tecnócrata, y eso roza lo antidemocrático” ha justificado un miembro
del gabinete.
Saben perfectamente lo que está en juego y
en esto los partidos actúan como una piña frente a los ciudadanos, los
únicos que pagan sus impuestos y están sujetos al ordenamiento jurídico,
pues la casta goza de los retrasos que provoca el lujoso abogado o, en
el peor de los casos, el indulto.
“Con la Iglesia se toparon los funcionarios europeos. ¿Un organismo independiente que controle a la casta? ¿Pero qué disparate es ese?
Al anónimo ministro poco le faltó para calificar a los ocurrentes
burócratas de fascistas, por ignorar que en España lo que manda es el
selecto club de “nosotros, los demócratas”; o sea, el binomio políticos y
establishment. ¿Fiscalizarlos a ellos? Sólo faltaba”, señala el
colmunista Javier Benegas." (Un espía en el congreso, 15/06/2013)
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