"Gente de izquierdas como Julio Anguita, Pedro Montes, Manolo
Monereo, Martín Seco y otros han suscrito un manifiesto pidiendo la
salida del euro. ¿Cuál es tu posición?
Puede que finalmente
no haya otra salida que abandonar el euro, pero antes creo que se
podrían explorar otras opciones. Por ejemplo, como dicen Jacques Sapir y
Emmanuel Todd, mantener una moneda común pero no única, es decir, la
doble moneda. Así, junto al euro podría coexistir una moneda
complementaria, que permitiría una cierta autonomía de los bancos
centrales y, además, inyectar cierta “alegría” monetaria en el sistema.
Además, en caso de que una parte de la deuda se declarara injusta, se
pagaría con esta moneda, a la que el estado otorgaría su valor. Un tipo
de cambio fijo respecto al euro, que el estado podría cambiar. Sin esta
alternativa, sólo nos quedan las devaluaciones que aplica el FMI: las de
los salarios (directos, indirectos y diferidos) y las alcanzadas
mediante el aumento de la inmigración.
Has defendido también con insistencia ideas como la desmundialización y el proteccionismo.
La
desmundialización resulta inevitable por una razón. La mundialización
es insostenible y nos conduce a la catástrofe. De hecho, en muchos
países se está dando un retorno a las políticas proteccionistas. Es muy
sencillo.
Es algo que, entre otros, viene diciendo el economista francés
(Premio Nobel en 1988), Maurice Allais, desde hace 20 años. Cuando un
sector de la economía nacional resulta afectado por el “dumping” social,
hay que poner esclusas. Y esto vale también para la inmigración. La
mundialización obliga al obrero europeo a competir con otras zonas con
las que las diferencias de salarios son planetarias.
Y el problema
reside en que en los sistemas de libre cambio, se toman como referencia
los salarios más bajos. Lo que ha ocurrido es, por tanto, una fortísima
presión de los salarios a la baja. Y a esto se le ha dado una salida, el
consumo a crédito.
¿Opinas que sería factible una salida a la crisis de tipo keynesiano?
Las
subidas salariales para potenciar la demanda acabarían en la compra de
productos chinos en las tiendas de “todo a cien” o de automóviles
coreanos. Se mantendría el problema del “dumping” salarial que te
comentaba. En otros términos, no creo en una salida keynesiana a la
crisis que no incluya la imposición de aranceles.
Además, es cierto que
Keynes planteó sus ideas en una Europa no proteccionista, pero con
capitales sedentarios. Por otra parte, están aplicando medidas de
carácter proteccionista países como Brasil, Argentina, India, China,
Rusia y, de manera solapada, Estados Unidos. (...)
¿Confías en la recuperación económica?
De esta crisis
no sale España sin Europa. No lo hará antes de 2018, y con la condición
de que se den cambios en Bruselas. ¿Por qué en 2018? Las empresas que
sobrevivan habrán saneado de algún modo sus balances y se habrán
reestructurado para trabajar con menos personal.
En 2014-2015 es posible
que haya cierta reactivación empresarial pero sin que se genere empleo.
Por otra parte, de Europa habría que esperar estímulos de tipo
keynesiano y cierto grado de proteccionismo." (Entrevista a Jorge Verstrynge, EnricLlopis , Rebelión, 13/06/2013)
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