"Según el FMI, el plan de rescate de Grecia ha permitido sobre
todo a sus acreedores eximirse de toda responsabilidad y protegerse
frente a los riesgos de contagio. Los griegos deberían rebelarse y
renegociar las condiciones del préstamo, considera To Vima.
Entonces se trataba de eso: el plan de ayudas se falseó desde el principio. Un plan
que ha provocado consecuencias devastadoras. Un plan que se suponía que
iba a “salvar” a Grecia, pero en realidad se trataba de salvar al euro,
a costa de sacrificar a Grecia.
¿Y quién lo dice? Pues uno de los tres
miembros de la troika (BCE, UE, FMI): el Fondo Monetario Internacional.
Se critica tanto a sí mismo como a sus socios, pero también al Gobierno
griego. Juntos se dirigieron hacia una catástrofe cuyo fin no era otro
sino que los demás países [de la eurozona] ganaran tiempo.
El documento del FMI
que se publicó el 5 de junio es una bofetada para la política del
“rescate’’, pero sobre todo para “Europa”, es decir, Alemania, y también
para el Gobierno griego de entonces, dirigido por [el socialista
Yorgos] Papandreu, que había firmado el primer memorándum.
[Los acreedores] no sólo se humillan, sino que dan la impresión de
querer utilizar la crisis griega para proteger y finalmente reorganizar
la eurozona, en detrimento de Grecia.
Los documentos son exasperantes: el FMI confiesa el crimen, pero no
admite su responsabilidad. Revela del modo más oficial el motivo, sin
explicar cómo podría afrontarse la tragedia que vive el país, no sólo
debida a la deuda sino también al plan de rescate, una vez que se han
reconocido los errores. Es de un cinismo terrible…
Por supuesto, todo esto expone irremediablemente a la clase política
griega, que apoyaba el plan de ayudas y lo presentaba como el único
medio de salvar al país. Y que obligaba a Grecia a doblegarse a toda
costa a esta fórmula mortal, con la excusa de su rescate. Un rescate
que, como ha reconocido el FMI, ha resultado ser una catástrofe.
La clase política no luchó por los intereses del país, sino todo lo
contrario: prefirió la vía fácil y sólo se preocupó de mantener el
poder. Estaba dispuesta a renunciar a un poco de soberanía del país para
ceder a un chantaje lamentable.
Si el Gobierno griego tiene un mínimo de respeto tanto por la palabra
“griego” como por la palabra “Gobierno”, no debería hacer oídos sordos
ante la reciente revelación del FMI.
¿Y ahora?
Esta vez, debería responder a esta pregunta: ¿es posible que uno de
los tres miembros del directorio internacional que ejerce el control
económico sobre el país siga avanzando sin ninguna ruta, sin que [el
Gobierno griego] reaccione? Quizás por eso se realizó y se publicó este
informe: para dar a Atenas fuerzas y que pusiera en tela de juicio esa
ruta, o tal vez no. En cualquier caso, la idea de que “de repente se
hayan dado cuenta de su error” es bastante ingenua.
Grecia debería hacer algo de una vez. ¿A qué espera? Y si no es
ahora, ¿cuándo? Y todos los que decían que esta solución era un
“rescate”, o que Grecia era responsable de sus males y que los griegos
tenían que soportar todo esto, tendrían que reconsiderar su opinión.
Los mismos acreedores han realizado un ejercicio de autocrítica. Pues
bien, que sus partidarios hagan lo mismo… Y veamos todos juntos cómo
podemos sacar partido de esta horrible hipótesis para poner freno a esa
catástrofe que se ha denominado rescate. Aunque probablemente sea
demasiado tarde, porque Grecia ya ha perdido todas sus armas. Y todo por
su culpa." (Giorgios Malouchos, Presseurop, 7 junio 2013, To Vima
Atenas)
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