"El dinero que el Ministerio de Economía asigna de forma directa a los
proyectos científicos de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha
sido ingresado a esa universidad.
Pero esta, dada la crítica situación
financiera que padece, no ha puesto inmediatamente esos fondos a
disposición de los investigadores destinatarios, retrasando tanto los
pagos con los que ellos contaban para trabajar que se han visto inmersos
en un laberinto de facturas impagadas, proveedores que dejan de
suministrarles material de laboratorio, reclamaciones de colegas
internacionales, bloqueo en las revistas donde tienen que publicar sus
resultados...
Esta situación se da en medio de una drástica reducción de
los presupuestos de ciencia de los últimos años que, en el caso de los
científicos de la UCM, les afecta por partida doble hasta el punto de
entorpecer gravemente el desarrollo de sus investigaciones.
Lo denuncia la Plataforma de Investigadores de la UCM.
Este estrangulamiento de financiación a la investigación ha provocado
“incluso la paralización de proyectos”, señala el colectivo, o el
encarecimiento de los mismos al tener que abonar sobrecostes por los
retrasos de pago, que han llegado a superar el año. “Estamos afectados
por este problema cientos de investigadores de la Complutense”, denuncia
un miembro de la Plataforma.
El colectivo explica que el agujero
financiero que está provocando este atolladero para los científicos en
la mayor universidad presencial de España (100.000 alumnos y 6.000
profesores) ronda los 50 millones de euros en la Fundación Complutense,
la entidad encargada de gestionar fondos de investigación que obtiene el
personal de la UCM. Según la Plataforma, que agrupa a unos 600
investigadores, un tercio del total de profesores de la UCM realiza
“investigación activa”, es decir, en programas competitivos. (...)
Unos profesores se quejan de no haber podido pagar cuotas de inscripción
a congresos internacionales. En el animalario de un centro “la mayoría
de los proveedores (de guantes, calzas, mascarillas, alcohol, pienso,
anestésicos, etcétera) han dejado de servir a la UCM, por lo que parte
de ese gasto lo asumimos ahora los investigadores”, denuncia otro.
Entre
las quejas destaca una sobre “la imposibilidad de usar laboratorios de
máxima calidad, por ejemplo para dataciones de precisión, ya que solo
aceptan el pago en 60 días”. Se llega a denunciar la “imposibilidad de
realizar experimentos con animales”. (...)
En el caso de la UCM, la Plataforma achaca los problemas de acceso a la
financiación a la estrategia del rectorado, que trabaja con una caja
única a la que va a parar todo el dinero que llega a la universidad,
independientemente de su origen y destino, y de la que salen todos sus
pagos.
Pero el dinero de los proyectos de investigación (del Plan
Nacional de I+D+i, de programas europeos o de la autonomía) se asigna
individualmente. Y los titulares son responsables del uso apropiado del
dinero en los plazos establecidos (tres años en el Plan Nacional).
Plumet admite que existe una política de caja única y recalca que la
investigación es prioritaria, pero por detrás del pago de los sueldos
del personal." (El País, 09/06/2013)
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