"En este periodo de crisis en Grecia, en Atenas, nos enfrentamos a graves
problemas que tienen que ver con la supervivencia del día a día. Han
surgido nuevos agentes que tratan de socorrer a los más necesitados,
como ONG y asociaciones filantrópicas. Esta forma de iniciativas
reproducen las formas del poder: clientelismo y poder directo.
En el
otro lado, tenemos el legado de Sintagma que son iniciativas que
tratan también de ayudar en relación a las necesidades pero que tienen
que ver con la participación y la co-implicación en esta ayuda.
Como ejemplo: un centro social fue creado en el centro de Atenas,
en Yografu. En esta zona el Ayuntamiento de Atenas también tenía un
centro que ofrecía comidas diarias para las personas sin hogar. Con la
crisis, el Ayuntamiento no tenía dinero para su mantenimiento y el centro y la intervención se fueron abandonando.
La gente asistida recurrió en ese momento al centro social. Éste fue
creado sobre propiedad municipal en un pequeña cafetería que se ocupó
para hacer un centro social y cultural en el mismo barrio dentro del
espíritu de Sintagma.
La gente del centro social le dijo a los sin techo que no podrían ayudarlos a no ser que ellos mismos participasen
en acciones que produjesen ayuda, tanto para ellos como para otros: “en
el caso de saber cocinar, unirse al equipo de cocina para cocinar para
vosotros y los demás”. Es un pequeño ejemplo del espíritu de Sintagma,
donde destaca la autoorganización y la autoayuda (ayuda mutua) a través
de proyectos colaborativos. (...)
Siguiendo la idea de Jacques Rancière [filósofo francés contemporáneo,
N. del E.], la acción política es básicamente una acción que
desclasifica a los sujetos. Creo que la gente que estaba involucrada en
iniciativas se reinventa social y políticamente a través de estas
acciones.
Por ejemplo, hay un gran número de centros médicos en
la ciudad de Atenas donde los profesionales involucrados desarrollan la
actividad médica, donde no están reproduciendo el papel
tradicional del médico porque están constantemente reinventando la
relación con el paciente.
La ayuda que ahí se intercambia es de tipo
neutral, no ligada al mercado ni a la obtención de beneficio, tampoco
tienen en la mayoría de los casos ninguna ayuda pública, están basados
puramente en la solidaridad. (...)
Después de Sintagma la democracia se convirtió en un problema de creación, coordinación y práctica.
El sentido de la democracia cambió en Sintagma, fue reinventado porque
la gente se encontró, unos a otros como iguales, y tuvieron que actuar
en coordinación sin que hubiera ningún centro
Podemos decir que estas
iniciativas tienen como característica en común el empleo de la
democracia como forma de coordinación y creación a través de iniciativas
colectivas. Democracia en otras palabras es compartir entre iguales en
una situación en que esta igualdad es la precondición. (...)
Sintagma demostró que si todos eran considerados iguales todo el mundo era capaz de participar en un proceso colectivo.
Creo que el espíritu de Sintagma, su legado, se puede ver en aquellas
iniciativas en que ninguna parte del movimiento aparece como el líder.
Estas experiencias basadas en la horizontalidad han logrado conectar
mucho más con la gente que aquellas otras más basadas en una idea de
vanguardia. (...)
Si estamos de acuerdo en que los productos se producen a través de
relaciones sociales, y que por estos podemos entender tanto los bienes
físicos tangibles como los servicios y relaciones sociales, podemos
llegar al acuerdo de que surgieron nuevos productos resultado de estas
nuevas formas de colaboración, es decir, bienes comunes que están
producidos mediante el hacer (en) común (commoning).
Por ejemplo: hay
muchas cocinas colectivas en la ciudad, algunas conectadas con
colectivos anarquistas o de izquierda, otras con asociaciones de
vecinos, pero en ninguna de ellas se produce sólo comida, sino nuevas
formas de colaboración, relación y hábitos que producen en la gente un
nuevo entendimiento de cuales son las situaciones en las que ellos
viven.
También es el caso de las redes de intercambio desarrolladas a
través de todo el país, donde la gente puede intercambiar bienes y
servicios sin un intercambio monetario. De manera similar al
caso de Argentina y otros casos, sabemos que en las crisis la gente
desarrolla redes a través de las cuales se puede encontrar lo que se
necesita o intercambiar sin necesidad de poseer dinero. (...)
Otro ejemplo son los colectivos de trabajo, en donde se entiende que el
problema del trabajo, en un contexto de alto desempleo, no es ya un
problema individual sino colectivo. Hay numerosos ejemplos de pequeños cafés y tiendas gestionados por colectivos,
sin jefe, donde son los propios trabajadores quienes se reparten el
beneficio y evalúan el servicio que están dando en función de diferentes
criterios de evaluación.
Tenemos otros dos ejemplos indicativos de
antiguas empresas que han sido abandonadas y los trabajadores las han
recuperado: la primera es una industria media de materiales de construcción en Tesalónica, y la segunda un gran periódico en la ciudad que está siendo producido por los propios trabajadores. (...)
Esta repolitización de lo cotidiano produce un nuevo tipo de espacio
público creado por el hacer común-comunalización. Este tipo de espacio
no es un tipo de espacio que la autoridad regla, no es un espacio dado
bajo ciertas preposiciones, condiciones y reglas.
Es un tipo de espacio
público que se produce a través de la gente que está reinventando el
hacer cosas en común. Entonces, público no es lo que pertenece
al Estado o a cualquier tipo de institución pública, sino que es el
espacio que la gente produce al crear su propia vida y los
bienes que son necesarios para ella.
Este tipo de espacio (cocinas
comunitarias, centros sociales médicos, centros sociales de la
producción de educación, cultura…) es siempre un espacio que debe
permanecer abierto a la negociación, no es un espacio cerrado.
Deberíamos hablar de él como espacio común porque ya no es más el
espacio público tal y como lo entendíamos. (...)
Durante y después de Sintagma tuvieron que enfrentarse al problema de cómo trabajaban juntas en procesos de colaboración comunidades que tenían identidades muy distintas.
Algunas veces esto ha creado una nueva forma de comunidades que siempre
afectaba a las identidades previas.
Si consideramos las comunidades no
como cerradas y estables sino abiertas y en proceso continuo de
elaboración podemos obtener una solución a la consideración de los
comunes como procesos de emancipación. En términos de identidad
política, después de diciembre de 2008 y de Sintagma, colectivos de
izquierda, extrema izquierda y anarquistas colaboraban, lo cual era
impensable cinco años antes." (Diagonal, 06/06/2013)
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