"Pero lo que aquí queremos tratar es la situación de aquellos y
aquellas que no tienen opción de participar en la actividad productiva,
de los que se encuentran en paro, de los que nunca podrán trabajar en
esas tareas remuneradas por el patrono, etc.
La situación que
vivimos evidencia el agotamiento de ese largo periodo de economía
capitalista, en el que destaca la etapa de unos 150 años, a la que hemos
hecho referencia anteriormente. A pesar de ello, del evidente
agotamiento, no hay quien plantee alternativas fuera del sistema
vigente. Todo son parches, propuestas incoherentes o tapones en los
agujeros por el que el modelo se desangra.
Pero esto sólo sirve para
mantener mansa a una sociedad cada vez más compleja y más desigual. El
poder se resiste, y maneja todos los resortes que tiene a su alcance
para seguir sembrando desigualdad, en un marco de miedo, indiferencia e
inseguridad.
Aún en estas condiciones no parece cercano un
“estallido social”. Más bien parece que vamos por el camino de la
aceptación de los hechos, de la caridad como única forma de ayuda a los
más necesitados, del refugio en la miseria. Parece que el auxilio a los
más desprotegidos lo tendrán que llevar a cabo los sectores sociales
próximos a ellos.
Es decir, los pocos recursos que lleguen a manos de
los que poco o nada tienen lo tendremos que hacer los trabajadores que
aún mantenemos regularmente unos ingresos. Nada de quitarles a los que
se han enriquecido con el trabajo de otros, nada de recuperar lo que se
ha granjeado a través de la corrupción o de la especulación. Nada de
incrementar la carga impositiva de quienes mantienen sueldos o ingresos
astronómicos.
Por todo ello, ante esa ausencia de rebeldía de
una sociedad mansa, será inevitable aceptar, por parte de la clase
trabajadora, las rebajas salariales y el incremento de impuestos para
socorrer a quienes no tienen empleo o a los que nunca lo tendrán, en el
marco de un sistema que nadie cuestiona a pesar de ser incapaz de dar
respuestas a los graves problemas que sufrimos." (Antonio José Gil Padilla, Rebelión, 08/06/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario