"Hay que buscar el dinero fuera de España, presentarse a proyecto
europeos, porque aquí no hay dónde rascar". Este mensaje y la denegación
sistemática de plazas para trabajar en España son el pan de cada día
para miles de investigadores.
Pero ahora se ha dado una vuelta de
tuerca: hay quien consigue financiación europea para una investigación,
con la que crear empleo, y tiene que regalarla porque las
instituciones españolas no la quieren. Es la kafkiana situación que vive
el físico catalán Javier Buceta, de 44 años, otro cerebro de los que se rifan en el extranjero y en España está al punto del despido.
Buceta ha tenido que donar a un grupo científico alemán su
proyecto y los 200.000 euros que ha conseguido en el selectivo y
exigente Séptimo Programa Marco de la UE (principal instrumento de
financiación de la ciencia en Europa) porque la institución catalana
para la que trabaja "no quiere investigar".
Se trata del Parque
Científico de Barcelona (PCB), que tiene previsto despedirle a finales
de este año, según le han comunicado. (...)
Los problemas comenzaron en 2012, cuando una nueva dirección del
Parque, a cuyo frente está el economista Salvador Maluquer, decidió que
lo de "Científico" consistiría únicamente en alquilar edificios para que
investiguen otros.
"Hace un año se decidió no participar en proyectos
de investigación, salvo los destinados a mejorar los servicios
tecnológicos que ofrecemos. Se debe a los ajustes presupuestarios",
responde una portavoz autorizada por Maluquer a responder a este medio.
La explicación de recorte en los presupuestos no cuadra con el hecho
de que Buceta no pidiera dinero al PCB. Además, el científico argumenta
que presentó el proyecto en la UE, aun sabiendo que iba a ser despedido,
porque pensaba transferirlo a un futuro destino que no dudaba
encontrar, y las convocatorias europeas no esperan.
"Es una
investigación centrada en cómo evitar el rechazo en prótesis de cadera;
la financiación global es de cinco millones para todos los
participantes. Fue un varapalo cuando me aprobaron los 200.000 euros de
mi parte a primeros de mayo y el Parque Científico se negó a firmar el
acuerdo, que es un requisito imprescindible, porque dice que no
investiga", explica Buceta.
Como con esta negativa en España se ponía en riesgo el conjunto del
proyecto europeo, el coordinador alemán encontró una solución que ha
dejado fuera al español: "No tardaron en conseguir un grupo alemán que
se ha hecho cargo del proyecto que yo diseñé, y del dinero. El Parque,
con una tremenda falta de consideración por mi trabajo, no me ha dejado
opción", denuncia el investigador.
Desde el Parque argumentan que Buceta "presentó el proyecto a la UE
sin autorización de la dirección", aunque también reconocen que, aunque
lo hubiera hecho, nunca se la habrían dado.
¿Y por qué no se cambia ya a otro lugar? "Pues porque no puedo hasta
final de año. Coordino otro proyecto del Plan Nacional de Investigación
español, de 180.000 euros, con la Universidad de Barcelona y acaba en
diciembre.
Si no me han echado aún del PCB es, precisamente, porque la
Universidad perdería ese dinero. Además, si dejo un proyecto a medias,
nunca podría conseguir otro. Si no es por eso, y por las tesis que
dirijo, ya no estaría aquí".
Este es el camino que tuvo que coger su compañero Álvaro Mata,
experto en nanotecnología, "que consiguió un proyecto europeo de entre
1,5 y dos millones de euros y, como el Parque tampoco lo firmó, ha
acabado en Inglaterra", recuerda Bouza, que ya tiene tentadoras ofertas
en instituciones científicas de todo el mundo. "Desde luego que mi
decisión es irme. Aquí no hay opción", asegura con frustración." (Rosa M. Tristán
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