"España cabalga hacia el umbral de deuda pública del 100% del PIB, lo
que significará que deberemos tanto como producimos al año. Será casi el
triple del mejor resultado en mucho tiempo, obtenido en época de vacas
gordas, bajo el Gobierno anterior (36,1% en 2007).
La deuda crece en cifras absolutas porque crece el déficit anual, que
se financia con deuda; porque cambiamos reducción de déficit por
endeudamiento (caso del Fondo de Liquidez Autonómico); y porque deudas
privadas se convierten en públicas (rescates bancarios).
Y también crece
en términos relativos, porque al encogerse el tamaño de la economía a
causa de la recesión, aumenta el cociente deuda / PIB. En el primer
trimestre se ha colocado ya en el 87,8% del PIB, y este año superará de
largo la barrera del 90%.
El problema del alto endeudamiento es que genera una factura
automática en intereses, que para 2013 se han presupuestado en 38.590
millones, cantidad superior a la destinada al seguro de desempleo
(31.678 millones en 2012). Y, por tanto, a la larga entraña el riesgo de
hacerse insostenible.(...)
Claro está que hay muchas formas, suaves y duras, más estigmatizadoras y
más inocuas, de reestructurar deuda. A Rodrik, sin ir más lejos, le
fascinan los resultados del plan Brady en cinco países latinoamericanos a
final del siglo XX: México, Brasil, Argentina, Perú y Uruguay.
Porque
posibilitó el despegue del crecimiento. Claro que no hay ley perfecta.
Argentina es el garbanzo negro, aún presa del default, con inflación del ¿21%?, en un segundo semicorralito, sin financiación externa... Fatal ejemplo. (...)
Otra diferencia clave es que en América Latina, “los tenedores de
deuda eran extranjeros, acreedores de mucho músculo”, apuntaba José
Viñals (FMI), “mientras que en Europa es interna” —de alemanes,
franceses, holandeses...—por lo que “una quita produciría un
calentamiento financiero”. Una estampida.
No es extraño, pues, que entre el difícil vía crucis de la austeridad
y el horror al pánico financiero, interesen las fórmulas combinadas de
distintos instrumentos. Entre entre ellos el de erosionar/ recortar el
montante de la deuda con más inflación, (se devuelve el mismo valor
facial, pero de inferior poder adquisitivo). Aunque claro, eso disgusta
al ahorrador. Y enerva a Berlín." (
Xavier Vidal-Folch , El País, 7 JUN 2013 )
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