10.7.13

Si Bárcenas ha mutilado esos años electorales de los papeles, es porque quiere proteger a alguien. En el PP piensan que va de farol

"Luis Bárcenas no es todavía Louis Shumway, uno de los contables de Al Capone, el que reconoce su letra en el libro de caja que llevaba y declara como testigo de cargo en el juicio que desemboca en la condena del gánster por evasión fiscal.

 Pero se le aproxima. Ahora, el ex tesorero nacional del Partido Popular confiesa en una entrevista, sin entrecomillados, con Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, que, como todos sabíamos, incluyendo a quienes lo negaban, es el autor de los llamados papeles de Bárcenas, publicados por EL PAÍS el 31 de enero de 2013.(...)

 La recompensa ahora es que Luis Bárcenas, su verdadero autor, es quien lo confirma. Una historia continuada de tráfico de influencias entre el PP y las empresas constructoras, entre otras, de este país. Los papeles forman parte del libro de caja. Pero ya en el momento de su publicación queda en evidencia que faltaban al menos cuatro ejercicios: 1993, 1994, 1995 y 1996.

   En esa secuencia, dos años son decisivos: 1993 y 1996. Porque han tenido lugar dos elecciones generales. En 1996, en particular, el PP recibe dinero a espuertas. Toneladas de donativos anónimos. Ya en 1993, el establishment apuesta por el PP para acabar con la inestabilidad política explosiva de los años terminales de Felipe González.

 Pero no se consigue. En 1996, los apoyos se redoblan para corregir el tiro. Si Bárcenas ha mutilado esos años de los papeles que entrega al abogado Jorge Trías Sagnier es porque quiere proteger a alguien. "           (Ernesto Ekaizer, El País, 08/07/2013)


"Todo el mundo en el PP sabía que Luis Bárcenas se convertiría en una auténtica bomba en cuanto entrara en prisión

Lo había avisado, lanzó todo tipo de mensajes a la cúpula, directamente y a través de intermediarios. Un chantaje en toda regla. Ayer empezó a cumplir su amenaza y dio un giro radical a su estrategia.

 El extesorero había negado hasta ahora la contabilidad paralela de su puño y letra publicada por EL PAÍS hace cinco meses. Pero ayer El Mundo publicó una parte de los originales de esos documentos, y contó que se los entregó el propio Bárcenas, un gesto claro que demuestra que ha decidido iniciar una dura ofensiva que afecta directamente al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El extesorero no se ha conformado con eso. Está lanzando desde la cárcel avisos, a través de personas que le están visitando, como el abogado Miguel Durán —que finalmente no se hará cargo de su defensa—. El mensaje es muy claro: ha cambiado, está dispuesto a hablar y a refrendar ante el juez que esos papeles son reales y corresponden a pagos que se hicieron a la cúpula del PP, entre ella a Rajoy, incluso siendo ministro, algo prohibido por la Ley de Incompatibilidades.

Y eso sí sería un giro de imprevisibles consecuencias judiciales y políticas. Tanto la policía como los fiscales y el juez estaban avanzando en la investigación de los papeles de Bárcenas publicados por EL PAÍS. Ya habían sido dados por buenos, se certificó que era su letra e incluso se constató que algunas de las anotaciones de ingresos supuestamente de constructores —algo también ilegal— coincidían con donaciones registradas como anónimas en la contabilidad oficial del partido.

Pero había un problema: Bárcenas lo negó todo ante el juez. Si ahora lo certifica y da nuevos detalles —nadie tiene más información que él sobre cómo se ha gestionado el dinero del PP durante 20 años clave— en sede judicial, el caso podría dar un giro.

“Bárcenas se ha ratificado en todas las acusaciones y tiene suficiente información para hacer caer al Gobierno actual. El motivo por el que no lo dijo cuando declaró ante el juez es que ha estado muy presionado a la hora de ratificar los papeles”, explicó Durán a RAC 1 después de verse con el extesorero.

 “En la cárcel, está entristecido, cabreado, pero no lo vi deprimido. Se siente maltratado por su gente”, remató, ofreciendo así la imagen de alguien dispuesto a la venganza.  (...)

Tanto el Gobierno como el PP están convencidos de que Bárcenas está lanzado e irá sacando más papeles de forma controlada. El mensaje del extesorero para el Ejecutivo y el PP está claro: si no sale de la cárcel, está dispuesto a todo.

 Sin embargo, y pese al enorme desgaste que este asunto está produciendo de nuevo en el Gobierno y el PP, ya que afecta nada menos que a su presidente, varios dirigentes transmiten que hay una cierta tranquilidad basada en varios elementos.

Primero, explican, lo que figura en los papeles de Bárcenas, aunque fuera cierto —todos insisten en negarlo, incluso en privado, y se remiten al desmentido rotundo que hizo Rajoy cuando EL PAÍS publicó estos mismos papeles ampliados—, no es delito —son cantidades que no suponen delito fiscal e incumplir la ley de incompatibilidades no es un delito— y en cualquier caso estaría prescrito.

 Por tanto, es impensable que el juez inicie el proceso para que el Tribunal Supremo impute a Rajoy, explican. Y ni siquiera tendría sentido que lo citara como testigo después de haber rechazado llamar al expresidente José María Aznar.

Pero, además, creen que Bárcenas, por mucho que esté amenazando con contar todo ante el juez, no lo hará porque procesalmente no le conviene, se estaría autoinculpando como gerente y después tesorero. Por eso confían en que una vez más vaya de farol.

En cualquier caso, según el análisis más extendido, el extesorero parece estar esperando la resolución de su recurso ante la sala contra su encarcelamiento. Si se lo rechazan, como parece probable, él empezaría a poner el ventilador a toda velocidad."        (El País, 10/07/2013)

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