16.9.13

Entre el 20 y el 25% de los trabajadores alemanes ya viven por debajo del umbral de la pobreza

"Lo más urgente es parar el desastre social que se está produciendo en este país". Fernando Luengo, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid y destacado miembro del colectivo Econonuestra (cuyo blog se puede leer en Público) ... publica junto a los profesores Ignacio Álvarez Peralta y Jorge Uxó el libro Fracturas y crisis en Europa, disponible desde este lunes en la tienda de Público. La obra constituye un certero análisis de las causas de esta crisis (...)

La sensación que transmite el libro es la misma que transmiten otros autores: que esta crisis era evitable y que algunos la aprovechan como una oportunidad para barrer el Estado de bienestar. 

Creo que si se hubiera hecho otra política económica estaríamos saliendo de la crisis. Las élites políticas y las oligarquías económicas están aprovechando la oportunidad para hacer lo que siempre habían soñado: desmantelar la resistencia de los sindicatos, bajar los salarios, ocupar los espacios públicos y modificar de manera sustancial las relaciones de poder. La crisis es la tormenta perfecta para sacar adelante la utopía neoliberal. 

¿Cómo se ha generado esa tormenta perfecta? 

Si yo tuviera que señalar las causas de fondo de la crisis citaría en primer lugar la desigualdad. La desigualdad está en el origen de la crisis porque está en la base del endeudamiento masivo. También ha influido la financiarización de las economías porque lo financiero ha entrado en la lógica de las empresas. 

Los desequilibrios productivos existentes en Europa tienen también tienen mucho que ver con la situación. Europa ha fracasado en esa agenda teórica de promover la convergencia. Por último no podemos olvidar la Unión Económica y Monetaria: la creación del euro también es responsable de esta crisis. 

Nuestros gobernantes no dan con la solución. 

Ellos apuestan por la austeridad, pero detrás de la austeridad lo que hay es una estrategia de bajar los salarios, de aumentar los excedentes empresariales y de convertir lo público en negocio.

Los grandes capitales buscan nuevas formas de acumulación. El diagnóstico que se hace de la crisis no es que esté equivocado, es que es un diagnóstico interesado para imponer una determinada política económica. Los intereses de la troika son una inercia superpoderosa. (...)

Pero desde el poder político y financiero no se cansan de repetirnos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

Los trabajadores no son culpables de la crisis. Los culpables de la crisis son los grupos financieros. Los salarios tienen que crecer no sólo para dinamizar la demanda, sino también por justicia social, para evitar el aumento de la pobreza. Está aumentando de manera tremenda esa amplia categoría de trabajadores pobres: personas que trabajan, muchos a tiempo parcial y en precario, y que perciben un salario que está en los umbrales de la pobreza.

 Así que primero es de justicia que aumenten los salarios porque llevan tres décadas descolgados de la productividad; segundo, no son los culpables; tercero, es necesario para que aumente la demanda y crezcan las expectativas de las empresas; y cuarto, es necesario para evitar la fractura social, aunque no sé si ahí llegamos tarde porque la fractura social en Europa es irreversible. (...)

 ¿Es mejor estar dentro o fuera del euro?
 
Ese es un debate que ya está sobre la mesa. Pero hay que ser cautos. Todas las opciones están abiertas, incluso la salida. El tema no es si me quedo o me voy; la cuestión es es si se puede cambiar y reconstruir la política económica y si esa reconstrucción es compatible con la existencia de una moneda que debiera cambiar muchas cosas. 

Es cierto que hay economistas muy significados y de referencia en el Reino Unido y en Francia que ya plantean una disolución ordenada del euro y una salida ordenada de la unión monetaria. El propio funcionamiento de la unión monetaria es muy problemático sin introducir reformas en profundidad que ahora no se contemplan.

 Hacen falta una banca comunitaria y un Tesoro público comunitario, pero para eso hace falta otra política económica por parte de Alemania. Si Alemania no aplica otra política el euro no va a funcionar.(...)

 ¿Cree que Alemania puede cambiar su política? 

Alemania y los poderes fácticos están en una actitud absolutamente inmovilista: han marcado la línea roja de que el Banco Central Europeo (BCE) no actúe como un auténtico banco central. El BCE es el banco de los bancos, no de los Estados. La política de Bruselas está orientada a proteger a los grandes corporaciones financieras.

 Tampoco será posible habilitar mecanismos de deuda mancomunada. La UE se está refundando a la medida de los intereses de Alemania y de las oligarquías financieras e industriales. Ciertos grupos económicos se están enriqueciendo de una manera desmesurada con el euro.

 Pero hay que pelear por otra Europa. Nos jugamos mucho. Nosotros en el libro apostamos por una política de salida de la crisis progresista, equitativa, solidaria y sostenible. Hay que acumular fuerzas en Europa pero nadie puede descartar una salida del euro. 

¿Lo de Merkel es puro colonialismo económico?
 
La política de deprimir la demanda interna para ser competitivos en las exportaciones y aprovechar su privilegiada posición geográfica para comprar barato en la Europa del Este y exportar a los países periféricos del sur de Europa y al resto del mundo no puede funcionar. La política de Alemania es ultramercantilista, sólo busca empobrecer a sus trabajadores.

 Entre el 20 y el 25% de sus trabajadores ya viven por debajo del umbral de la pobreza. La política de Alemania de bajos salarios está en el origen de la crisis porque eso ha hecho que su economía esté básicamente orientada a las exportaciones y sus exportaciones son nuestra deuda externa.(...)"                     (Entrevista a Fernando Luengo, Público, 16/09/2013)

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