" (...) Tampoco cree que las llamadas "reformas estructurales" den frutos.
Los
cambios estructurales se resumen en uno: la reforma laboral. No ha
habido más. ¿Se ha actuado estratégicamente sobre un sector financiero
sobredimensionado y con un perfil claramente especulativo? No.
Ese es
el pollo del arroz con pollo de todos los cambios estructurales:
reducir el sector financiero, garantizar que canaliza recursos hacia
familias y empresas para facilitar el desendeudamiento y facilitar la
inversión productiva y de paso desactivar el potencial especulativo de
la economía.
En lugar de eso se hace una reforma laboral que ha llevado
las relaciones laborales a un punto absolutamente inédito en la UE
porque ha destruido la negociación colectiva y ha dado un poder total y
absoluto al empresario. Ahora por menos salario se trabaja más horas y
el tiempo que se está en el puesto de trabajo se trabaja con más
intensidad. Esto supone una enorme pérdida de la capacidad adquisitiva
de los trabajadores.(...)
¿Hemos cruzado el punto no retorno en los recortes sociales?
La
crisis es un proceso de acumulación que ha generado una economía
insostenible. Pero también es una oportunidad para los mercados, que
han dicho: 'Vamos a librar una batalla'. Se está consolidando un
capitalismo depredador. Ahora mismo el capital está instalado en una
práctica de pura confiscación de activos públicos y de masa salarial.
En un contexto de crecimiento económico los mecanismos confiscadores se
debilitan, pero como no hay crecimiento económico —ni hay ni se espera
que haya porque la situación es malísima—, el capital confisca renta
salarial e intenta entrar en el muy suculento sector público, donde hay
un potencial de negocio enorme, casi infinito para el sector privado,
con el envejecimiento de la población.
Eso nos lleva a hablar de las pensiones.¿Qué le parece el ajuste que prepara el Gobierno?
Si
trabajas más años, trabajas más tiempo, los salarios son más bajos y
no se crea empleo, provocas entonces un cuello de botella en las
pensiones. La sostenibilidad de
las pensiones tiene mucho que ver con la política que se adopte. Si
aplicáramos otra política ocupacional, otra política salarial y otra
política productiva entonces el margen financiero del sistema sería
mayor. El Gobierno está jugando con unas reglas que yo no reconozco.
¿Nuestros hijos vivirán peor que nosotros?
Es
muy significativo el enorme empobrecimiento que han experimentado las
clases medias. Clases medias que antes podían coger el ascensor social y
ya no pueden hacerlo. De hecho, es que ya no hay ascensor. Ya no es
sólo la clase obrera: un sector muy amplio de ciudadanos se ha quedado
sin horizonte de progreso. Hay un magma social de frustración e
impotencia.
Y en estas circunstancas, ¿cómo no se produce un estallido social?
Una
economía no puede funcionar con una tasa de paro del 27%. Pero además
es que social y políticamente no tiene salida. A veces me pregunto cómo
con esta situación no hay un estallido social. Posiblemente la
economía sumergida está muy extendida y las redes familiares se están
haciendo cargo de una parte de los damnificados.
¿Ni siquiera confía en que la izquierda pueda aportar alguna solución?
Lo
que sale de esta situación es una correlación de fuerzas muy desigual
entre la derecha y la izquierda. Un elemento de fortaleza de la
izquierda es el Estado de bienestar. Si este se desmantela, el golpe a
la izquierda es mortal Dudo que se pueda recuperar. La batalla política
es de largo recorrido y de momento la izquierda va perdiendo espacios." (Entrevista a Fernando Luengo, Público, 16/09/2013)
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