10.9.13

España entra en deflación por deuda

"El IPC de julio de 2013 confirma algo de lo que veníamos avisando en los últimos meses: España entra en deflación. El peligro real para la economía española es un descenso de los precios inducido por un montante total de deuda pública y privada que no se va a poder pagar.

 Se conoce como deflación por endeudamiento. Olvídense, por lo tanto, de la mejoría de los mercados financieros en los últimos dos meses, que no obedece a ninguna recuperación real de los fundamentales patrios, y que tiene que ver con los ciclos de aversión-propensión al riesgo en los mercados financieros inducidos por la política monetaria de ciertos bancos centrales, especialmente la Reserva Federal de los Estados Unidos. (...)

Si profundizamos un poquito más en los datos sacamos otra conclusión que agudizaría aún más la idea de deflación. Gran parte de la subida de la inflación obedece también al repunte del precio de determinados servicios públicos.

Hay varios ejemplos, el índice de precios de la rúbrica enseñanza registra un crecimientos interanual del 10,4%, el transporte urbano del 4,7%. Por lo tanto, las administraciones públicas además de subirnos los impuestos no están encareciendo el precio de los servicios públicos, lo que unido al descenso salarial tan deseado por algunos ignorantes, acaba hundiendo la renta de las familias, de manera que ya no solo es que no se consuma, sino que la necesidad de reducir deuda con caídas de renta se traduce en descensos en las tasas de ahorro. Todo un desastre. (...)

Para entender estas dinámicas y las consecuencias negativas de las mismas deberíamos acudir al economista de la Gran Depresión Irving Fisher y su Teoría de Deflación por Deuda. (...)

Irving Fisher describió como este proceso de desapalancamiento o reducción de deuda podría llevar a una deflación por deuda: la liquidación de la deuda obliga a vender los activos en una situación de dificultad o apuros, a una contracción de los depósitos, y a una desaceleración en la velocidad de circulación del dinero. 

Como consecuencia se produce un descenso en los niveles de precios, de manera que si no se implementan políticas económicas expansivas, se produciría aún una mayor caída en la riqueza neta de empresas y familias, precipitando bancarrotas, una reducción en la producción, comercio, y empleo, generando más pesimismo y pérdida de confianza, lo cual llevaría a una mayor desaceleración en la velocidad de circulación, y a una mayor caída de precios.

 Se producen, por lo tanto, aberraciones en los tipos de interés: mientras los tipos nominales caen, los tipos reales suben, de manera que la política monetaria es ineficiente o, como pasa en la actualidad, cualquier intento de incremento en la base monetaria de la economía no tiene impactos en actividad, al descender bruscamente la velocidad de circulación del dinero.

Este esquema explica perfectamente la actual crisis económica y el colapso del sistema bancario de nuestro país. 

Por eso, si no queremos profundizar en la deflación por deuda que se encuentra en sus etapas incipientes, es necesario no retrasar más las auténticas reformas estructurales, una reducción y reordenación de nuestro sistema bancario a costa de acreedores, unido a una reestructuración de parte de la deuda de las familias."                  (Juan Laborda, Vox Pópuli, 14/08/2013)

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