"P.- Algunos economistas proponen como medida urgente que vuelva a fluir el crédito, ¿comparte esta visión?
R.- La propuesta de mayor financiación para las
pequeñas y medianas empresas y para fomentar el consumo es una
propuesta razonable desde el punto de vista teórico, pero claramente
insuficiente, porque el problema de nuestra economía no es
tanto que fluya el crédito, si no que no hay mercado.
En el fondo
nuestra economía real, además de estar desindustrializada, carece de
mecanismos de redistribución de la renta suficientemente poderosos, lo
que ha permitido que haya una desigualdad muy muy muy alta.
Entonces hay
una parte de la población con gran capacidad de consumo y otra parte
sin casi capacidad de consumo y absolutamente endeudada.
De esta manera,
por mucho que fluya el dinero (lo que Keynes decía que era la trampa de
la liquidez) si tú tienes una empresa y el banco te da un préstamo,
aunque el banco te regale el dinero, nadie te va a comprar el producto
porque la gente no tiene dinero suficiente.
El problema tiene que ver con la redistribución de la renta, con la capacidad de consumo de la gente,
no tanto con que te presten dinero. A nadie se le ocurriría montar una
empresa farmacéutica en África, porque no hay mercado; lo mismo pasaría
en un barrio pobre en cualquier parte de España, porque estamos en un
proceso de empobrecimiento.
No hay clientes y el hecho de que te dejen
dinero es, digamos, un parche, un parche que no va a funcionar. Los
bancos están recibiendo miles de millones de euros y no se lo prestan a
nadie porque saben que no tiene sentido dejar dinero si nadie se lo va a
devolver, no son hermanitas de la caridad, por eso con esa tesis en
concreto no estoy de acuerdo, al menos como propuesta central. (...)
P.- ¿Podemos recuperar el Estado Social?
R.- Depende de cómo lo definamos. Si lo entendemos como una sanidad pública, educación pública y demás servicios a favor de la población, sí, desde luego que sí. De hecho la capacidad productiva se ha multiplicado, hoy podríamos trabajar muchas menos horas para disfrutar de una renta mucho mayor que hace treinta años, lo que ocurre es que estamos en una lógica más amplia, una estructura más amplia que consigue que nuestros esfuerzos diarios estén fluyendo a otros espacios.
Eso es una cuestión clásica del marxismo, que tiene su
lógica, la tecnología que tenemos debería facilitarnos el día a día y el
trabajo, pero vemos cómo los sueldos van hacia abajo, las horas de
trabajo hacia arriba y el nivel de vida también hacia abajo.
No
es un problema matemático, es un problema político, que tiene que ver
con que hay una parte que se está aprovechando del esfuerzo de la
ciudadanía. Si nuestro esfuerzo se canalizara hacia otros
espacios podríamos tener sanidad pública, educación pública y otra serie
servicios de servicios que deberían ser de todas y todos, lo que
conformaría el Estado Social. (...)
P.- Entonces, a grandes rasgos, ¿se podría decir que nos están robando?
R.- Y sin grandes rasgos también (risas). Es un hecho. Lo
que está ocurriendo es una transferencia de dinero de manos públicas a
manos privadas, una concentración de la riqueza en pocas manos, además
de un creciente proceso de precarización y flexibilización de las
condiciones laborales.
Esto hace que determinados sujetos, a
los que llamamos ‘los mercados’, pero que tienen nombre y apellidos y
son las grandes fortunas y empresas, las que tienen capacidad de mover
dichos mercados, están concentrando la mayor parte de ese dinero.
Claro
que ya no es un robo como si yo cojo y te robo la cartera a ti, sino que
se hace de una forma más sutil, más inteligente y complicada de
entender, que son los mecanismos financieros, como los fondos de
inversión, etc.
Si uno los explica, comprueba que suponen una forma de
robo, pero esto es complicado de percibir por el ciudadano.
Si el
ciudadano guarda su dinero en el banco, le cuesta percibir que ese
dinero se está yendo a otros espacios mediante procesos especulativos,
es, ya digo, más complicado de entender, pero sí que es una gran
estafa, un gran robo, un saqueo, pero más sutil que los saqueos
bárbaros del imperio romano porque tienen que ver con mecanismos
financieros.
P.- Eliminar las ETT, suprimir la figura del becario de las
relaciones laborales, elevar el sueldo mínimo a 1.000 €, que las
plantillas puedan vigilar las cuentas de las empresas de más de 250
trabajadores… esto forma parte del plan de empleo de su partido,
bastante ambicioso, que algunos achacan que no tendréis capacidad real
de llevar a cabo…
R.- Bueno, capacidad real no hay porque somos once (risas).
P.- ¿Y con una hipotética mayoría absoluta, tendría el partido autonomía suficiente como para implementar tales medidas?
R.- Si hay capacidad de legislar, hay también capacidad de poner el plan en marcha. Es verdad que algunas de esas medidas chocan contra la normativa de la Unión Europea, pero entonces llegaría el momento de decidir si lo que impera es la decisión de los ciudadanos o la decisión de tecnócratas que no han sido elegidos democráticamente, es el momento de conflicto y de choque contra el señor Draghi, el presidente del BCE." (Entrevista a Alberto Garzón, Attac España, 31/07/2013)
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