"En tiempos en los que los Ayuntamientos no cuentan con plusvalías de la
construcción para mejorar los servicios que se prestan a los ciudadanos
toca racionalizar y reclasificar. La tendencia urbanística es crear
redes urbanas más tupidas donde los servicios sean más económicos,
recuperar centros históricos o ensanches y favorecer políticas de
alquiler. (...)
El último informe del Defensor del Pueblo alerta de un incremento de
las quejas de ciudadanos que viven en urbanizaciones sin consolidar, en
las que no pasa el correo o no cuentan con los servicios más esenciales
porque no hay dinero ni población suficiente para contratarlos.
De 2000 a 2006, el suelo ocupado se incrementó en 30.000 hectáreas
por año, a un ritmo de 3,37 hectáreas por hora, según datos de un
estudio de 2012 del desaparecido Observatorio de la Sostenibilidad de
España. “Estamos pagando por ese modelo, pero todavía no hemos valorado
bien esa ocupación y sus consecuencias”, cree Luis Jiménez, exdirector
de este organismo. El caso de Seseña es uno de los más palpables.
Un estudio de la Universidad Complutense, realizado con datos de
2012, concluye que el gasto lumínico se ha duplicado en los últimos
cinco años. Donde resulta más caro es en los municipios de menos de
200.000 habitantes, que quisieron competir con las grandes ciudades,
donde resulta mucho más barato tener luz." (El País, 30/07/2013)
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