17.9.13

Las élites políticas y económicas españolas dimitieron de su responsabilidad de liderar la modernización

"La fecha clave parece estar en el año 1999. A la altura de ese año, la economía española había corregido los desequilibrios básicos que habían ocasionado la crisis de 1993. 

Muchas empresas habían comenzado un proceso importante de modernización interna y de internacionalización. Se había recobrado la paz laboral y reconducido los costes salariales. Y el modelo productivo se orientaba hacia actividades productivas y de mercado.

Pero a partir de 1999 algo comenzó a torcerse. Volvieron los desequilibrios macroeconómicos y la economía se orientó hacia actividades especulativas y suntuarias, como las grandes inversiones en AVE, aeropuertos y demás. De forma intrigante, el inicio de este deterioro coincidió con la entrada de la peseta en el euro.

La pregunta es inevitable: ¿pudo el euro afectar negativamente al proceso de reforma institucional y contribuir a sesgar el modelo productivo? Si es así, ¿cómo ocurrió? Mi opinión es que la entrada en el euro sí influyó. Fue, es verdad, una influencia indirecta, pero determinante en el devenir de la economía y la sociedad españolas de la última década.

De forma inesperada y no querida, la entrada en el euro nos jugó una mala pasada. Por un lado, por la vía del crédito abundante y barato, favoreció el sobreendeudamiento privado y contribuyó a sesgar la asignación de los recursos públicos hacia actividades especulativas y no prioritarias.

 Por otro, hizo bajar la guardia en cuanto a la necesidad de continuar la modernización económica y política, especialmente en relación con el sistema financiero, el mercado de trabajo, el sistema educativo y de investigación, las administraciones públicas y el sistema político.

¿Cómo ocurrió? A mi juicio, sucedió que las élites políticas y económicas nacionales dimitieron de su responsabilidad de liderar la modernización y confiaron el trabajo sucio de las reformas a los efectos disciplinadores automáticos que se suponía que iba a tener el euro. 

Se adhirieron de esta forma a una idea defendida por muchos asesores de políticas y economistas que sostienen que la mejor forma de llevar a cabo la modernización institucional en un país es la disciplina que imponen los mercados financieros internacionales. La historia de la política económica no avala esta idea, pero es un autoengaño complaciente cuando no se quiere asumir la responsabilidad de liderar el cambio.  (...)

Esta lección sigue vigente en el momento actual. La modernización económica y política es una tarea interna. En particular, es responsabilidad de las élites nacionales en un sentido amplio de la palabra. 

El euro, por sí solo, no puede hacer esa tarea. Al contrario: en ausencia de un ejercicio responsable de liderazgo modernizador interno por parte de nuestras élites, el euro puede acabar siendo una amenaza para el progreso económico y social."            ( , El País,  8 SEP 2013 )

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