14.10.13

Habrá diez años más de ajustes duros, cero crecimiento y paro record, en España

“El fondo y gente como yo  nos enfrentamos a la linea alemana durante unos años  pero infravaloramos la capacidad de aguante del pueblos como el español; pensabamos que habria mas protestas”, me dijo ayer en una entrevista que publicaremos en La Vanguardia Adam Posen , del Peterson Institute, que ha publicado criticas demoledoras contra la estrategia alemana en la zona euro.

 “Pero llegas un momento en el cual tienes otras cosas que hacer que pensar en la zona euro; hubo formas de resolver la crisis mucho menos dolorosas pero se ha optado por los ajustes de salarios”. 

En una conferencia sobre la via de salida de la crisis de la zona euro, el responsable del FMI en Europa Reza Moghadam, asemejó la crisis de la zona euro  a un cubo de Rubik con decenas de componentes que deben alinearse para que se resuelva. 

 Recordé una conversación  que mantuve el año pasado en Washington  con Jay Sambaugh economista  de la Universidad de Georgetown, otro crítco a las sádicas recetas alemanas  que advertia en su paper Euros’s three simulteaneous crises que no solo eran componentes diferentes sino que cada uno, al colocarse en su sitio , desplazaba los demas, haciendo diabólicamente dificil la resolución del puzzle.

 Por ejemplo, para cerrar la brecha de competitividad necesitas caidas de precios. Pero para bajar deuda necesitas subidas de precios etcetera. . Y reflexioné que lo único discutible de la metáfora  de Reza Moghadam es si el puzzle del euro no es un cubo de Rubik mal diseñado (quizás con intención) para que, por muchas vueltas que le des , no salga ninguna solución al menos sin infligir un dolor horroroso al jugador, quizás rompiéndole los dedos o  arrancándole  las uñas.

Hice una pregunta al respecto a Moghadam, (puede verse en este video; la penúltima pregunta, cerca del final) observando que la mayoría de la gente cuando tiene entre sus manos un cubo de Rubik, lo manosean con creciente impaciencia durante una hora o así , luego llegan a la conclusión de que no puede resolverse y lo tiran a la papelera.

 En el caso de España  el cubo de Rubik, trucado para frustrar y torturar al jugador, parecía una perfecta metáfora para la dificil sostenibilidad de la deuda pública, que ha subido del 40% del PIB al 100 % del PIB en cinco años. Para bajar esa deuda frente al PIB sin pasar por una vía crucis interminable de austeridad y recortes al estado de bienestar, haría falta crecimiento y, preferiblemente una buena tasa de inflación.

 Pero, pese a las repetidas referencias a la recuperación en esta asamblea (Luis de Guindos insiste aquí en Washington en que la  recesión ha terminado aunque la crisis no), el fondo prevé un estancamiento de facto de la economía española hasta el 2018 (un crecimiento medio anual entre el 2012 y el 2018 del 0,155%). O sea que la recesión ha muerto, long live the stagnation.

 Esto, combinado con una probable deflación, precios descendentes, (España es el país europeo más vulnerable a la deflación tras Grecia, según el FMI) hará muy difícil hacer sostenible la deuda pública. Pero en este puzzle imposible,  el bajo crecimiento y la deflación forman una parte integral de la estrategia de devaluación interna y reducción del déficit por cuenta corriente. 

Es decir que para colocar ese componente del cubo de Rubik en su sitio necesitas precios  y salarios a la baja y necesitas adoptar políticas que bajan la demanda interna para que no reaparezca el déficit por cuenta corriente.. (...)

“España probablemente es un buen ejemplo de la destreza con al que el cubo de Rubik puede ser alineado”, dijo Moghadam. Habrá diez años más de ajustes duros, cero crecimiento y paro record, eso sí. 

Lo reconoció off the record otro técnico del fondo en un briefing turbulento en el cual se produjo una rebelión de loso periodistas españoles por la insistencia en que España debe recortar salarios otro 10%  (los periodistas de base en España entendemos mucho mejor que los técnicos del fondo como son los recortes de salarios nominales). (...)"          (Andy Robinson ,La Vanguardia, en Rebelión, 13/10/2013)

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