"La Red de Solidaridad Popular (RSP),
creada hace seis meses con el objetivo de respaldar y organizar a las
víctimas de la crisis, cuenta ya con 15 proyectos activos en España. La
idea está inspirada, entre otros, en el Socorro Rojo Internacional,
que lanzó la Internacional Comunista en 1922 para forjar una Cruz Roja
internacional no vinculada a organizaciones o confesiones religiosas.
En
España, el foco se pone ahora en “necesidades básicas como la
alimentación, la ropa o la educación”, explica el coordinador de la RSP,
Ismael González. El territorio con más proyectos activos (6) es Madrid,
seguido de Murcia (2), Valencia (2), Cantabria, Alicante, Zaragoza,
Granada, Badajoz y Barcelona (éste último, en construcción).
Este
fin de semana, la RSP ha celebrado su primer encuentro estatal en
Rivas-Vaciamadrid (Madrid), donde responsables de cada uno de los
proyectos han puesto en común sus experiencias para “aprender los unos
de los otros y coordinarse”, señala González.
En los municipios de Camargo (Cantabria) y Paterna (Valencia) se han conseguido tierras para que las familias cultiven alimentos.
Éstas, no sólo generan despensas para cubrir su dieta básica, sino que
también promueven una economía social con los excedentes, a través de
las cestas solidarias que venden para apoyar la red.
En otros lugares, se avanza en el intercambio de experiencias, habilidades… con los llamados bancos del tiempo.
Un electricista puede dedicar un número de horas a la semana a hacer
reparaciones y recibir, a cambio, comida que aporta a la red un
agricultor, por ejemplo.
“Queremos que las personas se empoderen y resuelvan su situación”, enfatiza el coordinador de la RSP: “Crear redes y que las gestionen ellas”.
En
Parla y Fuenlabrada (Madrid), los grupos de trabajo han creado armarios
de ropa, de invierno y verano, separada por sexo y talla. En
Rivas-Vaciamadrid, promueven el intercambio de libros y material escolar
porque hay familias que no pueden asumir el pago de 200 euros en
septiembre para libros y cuadernos.
El rasgo diferenciador de la RSP respecto a otras organizaciones como Cáritas es que “busca una solidaridad participativa,
no soluciones asistenciales, caritativas y un programa vertical”,
explica González. “Nosotros no tenemos colas a las puertas de nuestros
locales. El objetivo es que las personas que más sufren los recortes
sean capaces de organizarse para cubrir sus necesidades básicas”.
La RSP contrapone el lema asistencial de “Yo tengo, yo doy” con el “Yo doy, yo recibo”
para “recuperar la dignidad a través del trabajo colectivo, con todas
las personas al mismo nivel de igualdad”. En definitiva, la filosofía de
la RSP es poner en cuestión el sistema capitalista “desde la base
social”.
En el
último año, Grecia hizo saltar las alarmas en Europa con la organización
de redes de distribución de alimentos desde organizaciones neonazis
como Amanecer Dorado. En España, en las provincias de Madrid y Valencia ya han empezado a operar grupos similares.
Desde
las organizaciones de izquierdas, tratan de adelantarse al posible
empoderamiento neonazi basado en la asistencia a víctimas de la crisis.
“La red es una vacuna contra el fascismo, contra esa demagogia de
aprovecharse de las necesidades de las personas”, explica González.
“Nosotros no les pedimos que sean españoles o que tengan DNI, como
plantean los nazis en Grecia. Las personas tienen estos derechos por
sí”.
Además del Socorro
Rojo Internacional, la RSP se basa en experiencias más cercanas en el
tiempo: desde las Misiones de Venezuela, hasta el cooperativismo de
Argentina, la red Solidarity for all de Grecia o las campañas de los
médicos cubanos en el extranjero. A pesar de sus enfoques diferenciados,
todas comparten la búsqueda de “espacios de socialismo concretos”, independientes del capitalismo y con “la igualdad y la solidaridad” como referentes, explica González.
El
proyecto lo impulsaron inicialmente militantes del Partido Comunista de
España (PCE) y de Izquierda Unida, lo que le da un tinte político a la
red que puede llegar a intimidar a algunas personas afectadas por
la crisis. “Pero la vinculación política no la ocultamos. Es un valor
añadido”, defiende González, que apela al carácter “integrador” de su
organización y a la “confianza” que, a diferencia de PP y PSOE, genera
entre las víctimas de la crisis. (...)
Frente al objetivo de IU de buscar un frente político y social común de
izquierdas de cara a las próximas elecciones, la RSP destaca las mayores
facilidades que hay en una red de este tipo para converger con otras
organizaciones: “Al tratarse de necesidades básicas, es más fácil
ponernos de acuerdo. Esto no son listas electorales”, concluye González." (Daniel Ayllón, La Marea, Rebelión, 22/10/2013)
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