17.10.13

Para salir de la crisis, el gobierno tiene que reestructurar la deuda privada. Reducir el valor de las hipotecas hasta el nivel en que las familias puedan pagarlas

" (...) La mayoría de los análisis que se están haciendo sobre la economía española desde el comienzo de la crisis presentan dos clarísimas deficiencias. En primer lugar, hacen un diagnóstico erróneo sobre las razones que han provocado la actual crisis económica. 

En segundo lugar, y derivado de lo anterior, las recetas ofrecidas no hacen sino ahondar aún más el empobrecimiento de nuestro país. (...)

España es un claro ejemplo de recesión de balances privados por un endeudamiento excesivo, que al final ha acabado contaminando también a la deuda pública o soberana, absolutamente desbordada.
 
En España el sector privado presenta problemas de solvencia. La deuda de las familias, empresas y entidades financieras supera el 315% del PIB, y el precio del colateral que soportaba la mayor parte de la misma se ha desplomando. La banca española, que de manera irresponsable concedió dicha deuda, es insolvente. 

En los más de cinco años que llevamos de crisis apenas se han corregido estos dos problemas. Si bien hay una reducción tenue de la deuda de familias y empresas no financieras, el sector financiero, que fue quien concedió esa deuda, continuó incrementando la suya en plena crisis.

Como consecuencia del descenso del colateral y los elevados niveles de endeudamiento, las familias disminuyen el consumo y recuperan ahorro, las empresas no financieras no invierten, destruyen capital ya instalado y despiden a trabajadores. Las entidades financieras cortan el grifo del crédito, en un contexto de incremento de la mora, y tratan de recapitalizarse a costa de los contribuyentes.

En este escenario, los ingresos públicos se hunden, aumenta el déficit público y se incrementa la deuda del Estado. Si en el año 2007 la deuda de las administraciones públicas se situaba en el 41% del PIB en el último dato disponible (segundo trimestre de 2013) alcanzaba el 108%. La relación causa-efecto es del sector privado al público, y no al revés.
 
Si estamos ante una crisis de deuda privada y bancaria, que ha acabado contaminando, y de qué manera, a la deuda pública, es necesario atacar el origen de la misma. Por ello como condición necesaria, aunque no suficiente, se debería haber promovido un saneamiento del sistema financiero insolvente a costa de gerencia, propietarios y acreedores. 

La banca presenta un problema de solvencia y se ha convertido en un sumidero de dinero público, frente a la actitud inoperante y, en muchos casos, de connivencia, de reguladores y dirigentes políticos. Resulta imprescindible detener esta sangría de fondos hacía un sistema financiero que no cumple el papel que tiene asignado.

Siguiendo los estudios de aquellos economistas que fueron capaces de entender el papel de la deuda en la actual crisis sistémica (ver Steve Keen), España, para poder crecer de manera sostenible en el tiempo, debería reducir su deuda privada hasta niveles próximos al 150% del PIB, cuando en la actualidad más que la duplica.

 Por ello es necesaria una restructuración de la deuda privada. El Gobierno podría, a la vez que sanea el sistema financiero, reducir el valor facial de ciertas hipotecas a un nivel que los propietarios de casas pudieran permitírselo, evitando ejecuciones masivas de las mismas. 

 Ello reduciría la deuda de las familias. Los mecanismos de reducción de la deuda, la limpieza de balances y de reordenación del sistema financiero ya se implementaron con éxito en el pasado en países como Estados Unidos, Suecia o Islandia.

Sin embargo, ni se ha saneado aún la banca a costa de gerencia y acreedores, ni se ha planteado ninguna reestructuración de la deuda de las familias. Por ello, la crisis continuará."                 (Juan Laborda, Vox Pópuli, 09/10/2013)

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