"El 29 de marzo de 2011 se publicó en el diario Público.es, un artículo con el título Cómo reactivar el mercado de la vivienda donde
se proponía un plan concreto y cuantificado, para acometer la absorción
del stock de viviendas invendidas dejadas por la burbuja inmobiliaria y
que, de forma unánime, es considerado un enorme tapón para la
recuperación económica, la normalización del sector bancario y el
crédito a empresas y particulares.
El eje principal de la propuesta
consistía en transformar una amplísima demanda potencial que no puede
acceder a ellas, en demanda real, capaz de absorber una parte
significativa de este stock de viviendas, satisfaciendo así unas
necesidades que son reales y perentorias y simultáneamente desatascar un
mercado hasta ahora bloqueado.
El Plan, en esencia, consistía en la
compra de 200.000 viviendas por una sociedad pública y su adjudicación,
en régimen de alquiler con opción a compra a los particulares
interesados, financiada con emisiones con aval del Tesoro, similar a la
aprobada y actualmente en curso, para la titulación del déficit de la
tarifa eléctrica.
En la documentación anexa se mostraba
que, en el caso más desfavorable, sería necesario invertir 30.000MM
(previsiblemente bastante menos) con su propio mecanismo de atención de
interés y amortización, sin efecto sobre el déficit público, y que, con
un alquiler inicial medio de 500€/mes, la operación tenía un resultado
positivo.
Este es el mismo número de activos que,
finalmente, ha tenido que asumir el banco malo (Sareb) entre viviendas,
suelo y créditos hipotecarios, pero al dejar que la situación se
deteriore gravemente por el paso del tiempo ha terminado exigiendo un
rescate bancario de Europa que, por ahora, ha supuesto incrementar la
deuda pública y el déficit en 40.000MM y además un endeudamiento, no
computable en déficit, de la Sareb por un importe de 50.000 M€. Y todo
esto sin dar todavía salida alguna a los inmuebles, al aparcarlos con el
mismo objetivo que ya tenían sus anteriores propietarios: intentar su
venta. (...)
En el momento actual el obstáculo para
que la elevada demanda potencial existente se transforme en demanda
efectiva/real no es, o no de forma significativa, el nivel de los
precios de la vivienda, sino la falta de financiación para acometer las
compras y el descenso de los ingresos de los hogares y la incertidumbre
sobre su continuidad, agudizado por las subidas impositivas que eliminan
una parte de la caída de los precios.
Todo esto provoca una demanda
raquítica, muy inferior a la potencial, impidiendo que, aún con el
descenso de precios producido, se casen operaciones, generando una
espiral deflacionista de rentas y precios que agrava, cada vez más, la
situación. Esto ha venido ocurriendo en todo el periodo, pero se ha
incrementado por la persistencia de la crisis y el tiempo ha agudizado
el deterioro.
El diagnóstico permite alumbrar el camino
para movilizar el mercado y permitir que los descuentos de precios
reviertan en favor de las familias, usuarios permanentes de las
viviendas.
Para conseguirlo, como ya se planteaba
hace más de un año, hemos de salvar los escollos de la financiación y la
renta menguada de los hogares y la incertidumbre sobre el futuro, por
lo que la única forma de dar acceso a esa demanda potencial a la
vivienda, es que la Sareb, que consigue las viviendas a precios con
máximo descuento, financiadas a largo plazo y a los mejores tipos
posibles por el respaldo del Tesoro, las adjudique en régimen de
alquiler con opción a compra al precio de adquisición, a lo largo de los
5 años del contrato, minimizando el coste presente para las familias.
Esta actuación permitiría adjudicar
viviendas del parque actual a un precio mensual notablemente inferior a
un alquiler de mercado, sin los elevados costes fiscales de la compra de
vivienda (en torno al 12/13% de su valor), sin necesidad de obtener una
financiación bancaria, hoy inexistente, pero garantizando, que sí en el
periodo establecido se produce una senda de recuperación económica, que
esta operación estimula, puedan las familias ejecutar la compraventa
garantizándose el precio actual.
Dado que la Sareb solo dispone, como
máximo, de 75.000 viviendas terminadas y no todas adecuadas para este
plan, a fin de conseguir el impacto necesario, una mayor homogeneidad
territorial a la operación y, también, para estimular la participación
de las entidades financieras y otros tenedores de viviendas, Sareb
debería comprar directamente parte del stock de estas entidades y otros
propietarios, mediante ofertas públicas y transparentes, pero a los
precios que, como máximo, resultan de los niveles de descuento de los
Decretos Guindos, hasta llegar a las 200.000 viviendas (mínimo 125.000),
para conseguir movilizar el 30% del stock de vivienda nueva invendido,
que permanece en niveles similares a 2010.
Las ventas serían financiadas por los
propios vendedores, que sustituirían parte de su activo, que solo les
genera gastos por mantenimiento y conservación y sometido a un grave
riesgo de deterioro, por créditos hipotecarios remunerados, a un
prestatario de la máxima solvencia, lo que incluso facilita que las
entidades financieras pudieran títulizarlos, para obtener liquidez
adicional y, siempre, eliminando incertidumbres en sus balances y
mejorando sus ratios financieros.
Al realizarse la operación por el valor
neto de los inmuebles (precio inicial menos provisiones ya constituidas)
la venta, en sí misma, debería ser neutra para las entidades
financieras, que, sin embargo, obtendrían, los ingresos por intereses
derivados de los créditos para la financiación.
En todo caso estas compras podrían efectuarse por la Sareb de forma progresiva, de acuerdo con la evolución del programa.
En la documentación anexa que
sirve de soporte a esta propuesta, centrada en la opción
complementaria, puede verificarse su viabilidad con un precio medio de
alquiler, incluyendo la opción de compra, de 472€/mes. Esta cantidad es
inferior al puro alquiler medio para viviendas del mismo tipo en un 9,7%
(enalquiler.com, con una muestra en torno a 300.000 alquileres).
Se traslada a los usuarios finales de la
vivienda, tanto el incremento del valor de esta por IPC, como la posible
revalorización del precio de la vivienda (esperada por el inversor
corporativo y reforzado por la movilización del mercado) y, todo ello, a
un coste mensual, tras la compra, similar al precio del alquiler
vigente actualizado con su IPC. (...)
Con el conjunto del Plan podría
ponerse en acción un parque en torno a 200.000 viviendas, similar al de
la propuesta reflejada en el articulo comentado al principio, con un
importantísimo efecto en la dinamización del mercado inmobiliario, una
cierta recuperación de la industria de la construcción y sus industrias
auxiliares, con el importante efecto que tiene sobre el empleo, así como
cerrar el ajuste de precios, tanto de venta, como de alquiler en el
sector. (...)
Naturalmente esta actuación no
contradice, sino que complementa, la necesaria política tendente a
evitar que el problema social e inmobiliario se agudice con los
desahucios y las políticas activas de promoción, cooperativas y otras,
para dar salida a inmuebles en construcción. En definitiva debería
entenderse como una de las opciones para concretar la política de
estímulos económicos tan ampliamente demandada." (Fernando de Miguel Lázaro, y José María Díez–Picazo Giménez, este artículo fue publicado en el diario público.es, Econonuestra, 06/10/2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario