14.11.13

Alemania nos conduce a la deflación, hacia lo peor

"Alemania atraviesa una edad de oro exportadora, sus ventas foráneas suman más que las de Francia, Italia y Reino Unido juntas, pero cada vez hay más voces que alertan de los efectos nocivos que tiene el superávit cuasi crónico alemán.

 Primero han sido instituciones como el FMI o el G20, pero ahora ya hay voces internas en la UE que muestran una seria preocupación por el efecto deflacionista en el Sur de Europa que está causando el persistente excedente comercial alemán. (...)

Para alcanzar el equilibrio fiscal, adicionalmente, el gobierno alemán ha reducido de forma drástica la inversión pública, la más baja en la EU en relación al PIB, lo mismo que la de I+D y ha extendido una política deflacionaria que ha decidido imponer al resto del Sur de Europa.

El resultado en términos de inflación está claro. Las últimas cifras de inflación en la UE apuntan a un 0,7% anual, lo que en España ya se ha traducido en tasa negativa (-0,1% anual en octubre). 

 Pero si uno elimina la carga impositiva puede observar cómo en España tenemos tasas de inflación negativas desde el mes de abril, lo que explica el perfil de nuestra demanda interna. Por eso sorprende el afán que tienen algunos supuestos expertos en vender el modelo alemán como la panacea para el resto de países de nuestro entorno.

La idea de la austeridad expansiva choca frontalmente con el riesgo latente de deflación que asola a Europa, y que invalida el modelo exportador como única fórmula para poder sobrevivir en un mundo globalizado. La competitividad únicamente a través de la deflación salarial permanente solo conduce a la exclusión social de todos los sectores y trabajadores que no están inmersos en dicho proceso, como ha ocurrido en Alemania. 

Ni siquiera en las empresas punteras que se dedican a la exportación han mejorado las rentas salariales, lo que está conduciendo a un superávit corriente que únicamente revierte en mejorar la cuenta de resultados de las empresas que evitan repartir, como antaño, la tarta de la riqueza nacional.

Si se aumentasen los salarios en Alemania, si mejorase la inversión pública, el superávit comercial se reduciría, sin menguar las exportaciones, ya que aumentaría la demanda interna y con ella las importaciones. Las empresas alemanas venderían más dentro de las propias fronteras. Eso es precisamente lo que se preguntan los escépticos, entre los que me incluyo, de la salida vía exportaciones en un mundo en deflación y con rentas del trabajo a la baja. 

 Por eso no caben excusas para que Alemania pierda el miedo a la inflación, cuyos riesgos son nulos, y se avenga a impulsar su demanda interna y equilibre su saldo comercial, sin perder exportaciones, apoyando una expansión controlada de la demanda interna.

Sería un gran paso adelante que la próxima Comisión Europea que surja del nuevo Parlamento Europeo diseñe y cambie todo el mecanismo de cooperación y sanción en materia económica europea. 

Se introduzcan mecanismos de corrección de superávits crónicos que ahogan a una parte de la población y redundan en empobrecer aún más a una gran masa de europeos. Luego nos asustamos del rebrote del fascismo y del racismo."                 (Alejandro Inurrieta, Vox Pópuli, 10/11/2013)

No hay comentarios: