"La pasada semana la inflación de la eurozona se frenó hasta el 0,7%,
por debajo de lo esperado, y saltaron las alarmas. El mercado más activo
para descontar movimientos de tipos de interés es el de divisas.
El
euro cotizaba próximo a 1,38 dólares, máximos desde 2011, y comenzó a
bajar anticipando que el BCE podría recortar tipos. Ayer se confirmó la
bajada y al cierre del mercado europeo el euro cotizaba por debajo de
1,34 dólares.
A principios de siglo, desde el resto del mundo se analizaba la
crisis japonesa como los biólogos analizan especies raras como el
ornitorrinco. Hoy los europeos estamos atrapados en la trampa japonesa.
Es cierto que el deflactor de precios de la eurozona no ha entrado en
terreno negativo aún. Pero en Japón no lo hizo hasta 1998 y ya no ha
vuelto a crecer desde entonces. (...)
Depreciar el tipo de cambio es condición necesaria, pero no
suficiente. Draghi ya deja los tipos al límite y el siguiente paso será
la compra de deuda directamente en mercados, como hace la Reserva
Federal.
Desde que el BCE sabe que será responsable de la supervisión
bancaria, es también el responsable de asumir el riesgo de crédito de
sus préstamos y no solo de liquidez como hasta ahora. Si algún banco
quiebra tendrán que explicar sus causas a los contribuyentes europeos.
Esto ayuda a explicar que sean algo más proactivos en la política
monetaria.
Pero la política monetaria en una trampa de la liquidez es incapaz
por sí sola de reactivar el crecimiento y el empleo. Si proyectamos un
crecimiento del 1,5% anual desde 2007, que es el potencial que estima el
FMI, la eurozona se ha alejado 12 puntos del PIB de la senda de largo
plazo y seis puntos de la senda de empleo, si estimamos un crecimiento
potencial del 0,5% anual. Hasta que no se cierren significativamente
ambas brechas, las presiones deflacionistas solo pueden empeorar. (...)
En este escenario, los manuales de economía nos enseñan que tiene que
ser la política fiscal la encargada de estimular el empleo para cerrar
la brecha. La eurozona tiene casi equilibrio primario antes del pago de
intereses, lo cual da margen para planes de estímulo europeos
extraordinarios, que podrían vincularse a los fondos estructurales y de
cohesión.
Además, queda el principal problema que es la insostenibilidad de
muchas deudas en Europa, públicas y privadas. En breve se tendrá que
afrontar la reestructuración de la banca eslovena y el fantasma de
Chipre volverá a sobrevalorar Europa. ¿Habrá quitas?, ¿solo para
preferentistas y deuda subordinada?, ¿también deuda senior? Y
¿depositantes de más de 100.000 euros?
Viendo este panorama se entiende la decisión de bajar tipos. Pero, de
nuevo, sufrimos la maldición europea: se ha actuado demasiado tarde y
con demasiada poca contundencia. Al menos, la sorpresa esta vez ha sido
positiva y la medida va en la buena dirección." (
José Carlos Díez
, El País, 8 NOV 2013 )
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