"El euro no es la cuestión sino otra Europa con otra unión social y económica. Con
este planteamiento, el XIX Congreso del PCE zanjó las propuestas
minoritarias que reclamaban salir del euro y que, de haber prosperado,
habrían supuesto la apertura de un debate de consecuencias imprevisibles
para Izquierda Unida (IU).
El Congreso respaldó el texto de la ponencia
que defendió el secretario general del partido en Andalucía, José Manuel Mariscal, y que plantea “romper la actual Europa del euro” –en referencia a la construcción capitalista y neoliberal de la UE–, pero no “con la Europa del euro”.
Con esta solución de compromiso y la
decisión de celebrar la primera Conferencia Económica en el otoño de
2014 para debatir, entre otras cuestiones, “cómo romper la Europa del
euro”, el cónclave comunista, que este domingo reelegió a José Luis Centella como secretario general, evitó un giro drástico hacia las posiciones de algunos colectivos que, como el Frente Cívico de Julio Anguita, apuestan por la recuperación de la soberanía monetaria y la salida del euro.
Anguita no acudió al Congreso del partido y se ha significado
históricamente por su batalla sin tregua contra el modelo de
construcción europea que echó a andar en Mastricht.
Mariscal explicó a cuatopoder las ideas-fuerza de la
posición unitaria que –aparte la convocatoria de la Conferencia
Económica, que abordará la alianza de los pueblos de los Estados
deudores de la periferia europea–, pasan por un programa mucho más
preciso y con voluntad mayoritaria.
Así, a partir de la conciencia de
que la unión económica y monetaria europea es un proyecto compartido por
los Estados en beneficio del capital y de las oligarquías dominantes
sobre sus respectivos pueblos, se señala que “el euro no es más que el lubricante de las condiciones necesarias para asegurar la reproducción del capital y de relación social”.
Según el documento unitario aprobado, la verdadera política común de
las clases dominantes europeas, de la que son beneficiarios tanto el
capital alemán como el español o el griego, es salvar la mayor parte
posible de los beneficios de la fase anterior y aprovechar la coyuntura
para acelerar la destrucción de las conquistas de las clases
trabajadoras europeas así como ampliar el campo de los negocios a
actividades actualmente socializadas como la sanidad, la educación o las
pensiones.
Frente a ella “entendemos que la única alternativa en beneficio de
los pueblos es la apuesta estratégica por la ruptura, tanto de la Unión
Europea como del euro”. Para ello hay instrumentos objetivos que
permiten incidir desde la política nacional en la europea.
De hecho, la
interdependencia de las economías europeas es un elemento de fuerza para
que una política alternativa a nivel nacional tenga proyección europea y
pueda reclamar y obtener la solidaridad y el apoyo de los trabajadores
de otros países europeos. “Un gobierno de izquierda que desobedezca
tiene en sus manos capacidad de presión, sobre todo si cuenta con la
dimensión relativa de España”.
El documento concluye: “La estrategia es la desobediencia y el
cuestionamiento de las normas de la UEM. Poner en marcha medidas
susceptibles de generar alianzas a escala europea obligara a cambiar las
reglas de juego: el impago de la deuda ilegítima, un sector financiero
público o su nacionalización, la restricción del movimiento de capitales
o la creación de impuestos sobre el mismo. Imponer el control del
movimiento de capitales es un paso necesario y previo al abandono o
expulsión del euro" (LUIS DíEZ, Cuarto Poder, 17/11/2013)
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