"(...) Un partido de izquierda [Syriza],
que aboga por denunciar al acuerdo de empréstito, crece rápidamente en las
encuestas y sondeos de opinión: respondiendo eso, la Troika suspende el
desembolso de los dineros del préstamo.
Sin que casi nadie se percate, este
episodio representa el momento siniestro en el que la UE afirma el derecho de
su ejecutivo a intervenir directamente en el proceso democrático de un Estado
miembro. Funcionarios no-electos de Bruselas cocinan un “derecho” a suspender
unilateralmente un acuerdo internacional
e intraeuropeo de empréstito fundándose en sus propias estimaciones sobre qué partidos políticos resultaban o
no “aceptables” para formar gobierno en un Estado miembro.
No se dejó al gobierno griego
en funciones otra alternativa que la de suspender sus propios pagos a las instituciones
y a los ciudadanos griegos. Hospitales, escuelas, salarios, pensiones… todo se
contrajo muy rápidamente.
Pero la preocupación de los bienpensantes se centraba
exclusivamente en la deuda contraída por Grecia con nuestro… BCE. Ya saben, un
año antes, en un malhadado intento por reforzar los bonos griegos, el BCE había
los comprado a mansalva a precios muy, muy bajos. La estratagema fracasó, como
la propia Grecia.
No importaba: el BCE mantuvo esos bonos y esos bonos
empezaron a vencer. Si no los hubiera comprado el BCE en 2010, habrían sido
depreciados junto con el resto de los bonos en manos privadas unos meses antes,
a comienzos de 2012. Pero no, el BCE no puede aceptar depreciaciones de los
Estados miembros, porque eso viola su carta fundacional, que le prohíbe
financiar a los Estados miembros.
De modo que el gobierno griego en funciones,
pasando a la economía social griega por el exprimidor, tenía que encontrar 5
mil millones de euros en unos días para pagar al BCE los bonos vencidos. Hay
que recordar, empero, que la Troika ya no prestaba más, nadie prestaba ya más.
Lo que obviamente tenía que
hacer Atenas en esas circunstancias era suspender los pagos de los bonos en
manos del BCE. Pero eso era algo que Francfort y Berlín consideraban
inaceptable. El Estado griego podía declarar una suspensión de pagos ante los
ciudadanos griegos y no griegos, ante los fondos de pensiones, incluso ante los
bancos, pero sus deudas con el BCE eran sacrosantas. Tenían que pagarse, pasara
lo que pasara.
¿Pero cómo? Eso es lo que
terminaron presentando como “solución”:
El BCE permitiría al gobierno
griego la emisión de pagarés sin valor alguno (o, más precisamente, letras del
Tesoro a corto plazo) que ningún inversor privado tocaría, y pasar esos pagarés
a la insolvente banca griega.
Los insolventes bancos griegos ofrecerían,
entonces, esos pagarés al Sistema Europeo de Bancos Centrales (a través del
llamado programa ELA [Emergency Liquidity Assistance] del BCE) como colateral
para obtener ellos préstamos que, a su vez, podrían ellos ofrecer al gobierno
griego, a fin de que Atenas pudiera pagar sus deudas… con el BCE.
Si esto suena como un esquema
Ponzi es porque es la madre de todos
los esquemas Ponzi. Un carrusel de austeridad Ponzi que –interesantísimo
asunto— deja tanto a los insolventes bancos griegos como al insolvente Estado
griego un poco más… insolventes, al tiempo, de pasada, la población se hunde en
una desesperación más y más honda.
Y todo a fin de que la UE pueda guardar la
apariencia de que sus necias reglas han sido respetadas.(...)" ('La austeridad Ponzi en la Unión Europea: una definición y un ejemplo', de
Yanis Varoufakis, Sin Permiso, 10/11/2013)
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