29.11.13

En Inglaterra no están acostumbrados a que las familias se vayan a la calle...

"(...) Cuando veo alguien que se suicida, es que lo entiendo: lo entiendo perfectamente. Todos hemos pasado por ello. Te lo han quitado todo”, afirma Esther, otra afectada por la Hipoteca. “Durante meses pensé que me quedaba en la calle con mi marido y uno de mis hijos. Lo único que me quedaba para mantenerme viva eran la fe y la esperanza”.

Esther vive en San Cristóbal (Madrid), en un primer piso lleno de fotos de sus cinco hijos, muy cuidado. Compró la casa en 2002 por 158.000 euros y sigue allí de casualidad. Logró parar su desahucio in extremis y quedarse en la casa pagando un alquiler social al banco. “Pagar la hipoteca fue imposible. 

Al principio tenía 650 euros de cuota que podíamos afrontar mi marido y yo trabajando los dos, yo de cocinera y él en la construcción. Pero al final fueron 1.500. Había avalado las casas de mis dos hijos mayores y ellos no podían pagar; mi marido se quedó en paro. Todo acabó siendo un mar de deudas a las que no podíamos hacer frente”.

Su banco, el británico Halifax, le comunicó que había iniciado un procedimiento de ejecución hipotecaria en el juzgado. Debía abandonar la casa el 27 de marzo de 2012. “Ahí me di cuenta de lo ignorantes que somos. No sabemos nada de hipotecas ni tenemos forma de enfrentarnos a un banco.

 Por eso acudí a la plataforma, y me cambió la vida. Después de mucho pelear, de sacar el caso en los medios, incluso en los ingleses, un día antes del desahucio el banco aceptó el alquiler social.

 En Inglaterra no están acostumbrados a que las familias se vayan a la calle, y creo que la presión con los medios de allí fue efectiva. El follón que montamos fue grande. A mí ya no me quedaba nada, así que era capaz de todo”.

Esther paga ahora al banco 350 euros, más otros 50 de comunidad. La deuda se ha congelado y en cinco años tendrá una opción de compra sobre su vivienda (que ahora es de la entidad). 
Es voluntaria de la plataforma, y un día a la semana lo dedica a ayudar a gente con desahucios en marcha de su barrio, uno de los más castigados de Madrid. “Lo material lo recuperas. Yo les digo que sigan adelante, que sigan luchando, que siempre hay una solución cuando parece que todo está perdido”.                 (Mónica Ceberio, Álvaro de Cozar,El País, En la calle)

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