Trabajadores de Privilege que se han adueñado de la empresa después de que los despidieran. / GABRIEL TIZÓN
"De empleados a propietarios. En cuatro palabras se resume una
transición laboral que les ha costado dos años de angustias y pelea
judicial para sacar adelante un proyecto que los aleja de la larga cola
del paro.
39 de los 74 extrabajadores de Privilege, una planta que
fabrica tableros de aglomerado de cuarzo para encimeras de cocina y baño
en Narón, se han hecho con las riendas de su antigua empresa y apuran
los trámites para volver a producir bajo el nombre de Seaquarz.
“Todos somos socios-trabajadores”, presumen. La mitad de la antigua
plantilla se ha embarcado en una aventura empresarial que les ha
supuesto muchos sacrificios personales a base de estirar los ahorros
mientras el panorama jurídico no se despejaba.
Se constituyeron como
Sociedad Limitada Laboral (SLL) y destinaron el importe íntegro de la
suma de sus finiquitos, unos 650.000 euros, a pujar por su antigua
fábrica. Petrificados se quedaron cuando un juzgado coruñés se la
adjudicó en subasta pública a los mismos dueños que la habían llevado a
la quiebra con una oferta de seis millones a través de una empresa
pantalla creada para la subasta.
Sus anteriores propietarios, una familia italiana al frente del grupo
Quarella, no llegaron a depositar ni un céntimo y, por descarte, la
propiedad cayó en manos de Seaquarz, la segunda oferta. El 3 de octubre,
firmaron la compra por 2,6 millones de euros. “Solo hay 12 o 14
empresas en todo el mundo que fabriquen esto y a ninguna le ha ido mal”,
asegura Franciso Zurita, presidente de la cooperativa laboral.
Achaca
la quiebra de Privilege a la mala gestión de Quarella y está
absolutamente convencido de que la fábrica naronesa es viable con un
plan de negocio al que ya han puesto cifras y que mira a los mercados de
Australia y Estados Unidos como destinatarios de un producto que
planean exportar en un 90%.
La historia de Privilege es similar a la de otras firmas que
aterrizaron en la comarca ferrolana atraídas por las ayudas de las
Administraciones para diversificar la industria de una ría que encadena
crisis y reconversiones navales.
Abrió sus puertas en 1991 bajo el
nombre de Tilestone tirando de las subvenciones de la ZUR (Zona Urgente
de Reindustrialización) y la ZID (Zona Industrial en Declive) para
Ferrolterra. En 1995, el 60% del accionariado pasó a manos de Quarella y
el resto de la propiedad se la repartían a medias dos entes públicos:
Sepides y Xesgalicia.
La fábrica ocupa la mitad de una inmensa parcela de 45.000 metros
cuadrados en el polígono de As Lagoas y en sus buenos tiempos empleó a
un centenar de personas. Quebró a principios de 2012 tras beneficiarse
de unos tres millones en ayudas públicas, calculan sus extrabajadores.
Tras un año de incertidumbre, en enero, el juzgado de lo Mercantil
número 1 de A Coruña adjudicó la empresa a Poliver Iberia, SL,
registrada poco antes de la puja y que manejaba Raffaele Zanotta,
exadministrador de Privilege. El dinero que ofertaron por la nave y la
maquinaria nunca llegó y, de rebote, la fábrica le tocó a sus antiguos
operarios.
“Ha sido un gran esfuerzo porque dábamos pasos adelante y atrás y
cundía el desánimo”, explica Emilio Casas, vicepresidente de la
cooperativa. “El desgaste fue enorme porque estábamos luchando por algo
que no sabíamos si podríamos tener”, dice Zurita. “Está hecho y hay que
sacarlo adelante por narices”, sentencia el presidente de la
cooperativa.
Los nuevos dueños de Seaquarz están deseando enfundarse el mono. Han
pasado dos años desde que la empresa cerró y a la mayoría no les quedan
más que dos o tres meses de paro, cuentan.
La cooperativa ha dado de
alta en la Seguridad Social a 10 de los 39 socios que estaban a punto de
agotar sus prestaciones para que hagan los primeros trabajos de puesta a
punto de las máquinas y están pendientes de que Xesgalicia libere un
adelanto (300.000 euros) del crédito de 1,5 millones que tienen
comprometido para comprar el material y reestablecer el suministro.
Están trabajando en una carta de colores para sus encimeras de cuarzo
y negocian con los distribuidores la mejor forma de colocarlas en los
mercados australes. “Las sensaciones son buenas”, dicen en la
cooperativa, pero mientras toca mirar con lupa como se gasta cada euro.
Incluso han pensado en trabajar por las noches con un turno único de
ocho horas porque la electricidad es más barata en ese tramo horario y
producir les costaría menos.
Pondrán a rodar las máquinas en diciembre
para fabricar los primeros metros de tablero de cuarzo y granito.
Durante el concurso de acreedores han mantenido el contacto con sus
antiguos clientes a los que esperan vender 150.000 metros anuales con el
objetivo de triplicar la producción más adelante.
En la puerta de Privilege se apilan docenas de palés con planchas de
cuarzo, una pequeña parte del stock que les quedó pendiente de colocar
cuando los directivos italianos de la firma se declararon en la ruina.
Hay otros tantos lotes dentro de la nave y en la parte de atrás de la
propiedad.
A esta mercancía que ya daban por perdida le ha salido un
inesperado comprador australiano, Romaxx Quartz Surfaces, que la
colocará en Oriente Medio como encimera en viviendas, hoteles y clubes
de Abu Dhabi (Dubai) y otros emiratos árabes. La venta, que han cerrado
en unos 500.000 euros, explica Casas, les dará la liquidez que necesitan
para echar a rodar.
La Administración gallega comprometió un crédito de
1,5 millones del que no han visto ni un euro. Apremian al Gobierno
gallego para que desbloquee un anticipo de 300.000 euros que necesitan
para importar la piedra de Turquía e Israel y dar de alta la nave en
Fenosa." (El País, 09/11/2013)

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