“Hemos logrado estabilizar el PIB pero, realmente, con las estimaciones
para la economía española hasta 2016, el crecimiento del empleo será
prácticamente nulo. Además, lo poco que se genere será de mala calidad e
irá unido a una caída de los salarios. Si no hay empleo, tampoco habrá demanda de viviendas.
Y si además no crecen los salarios, sino que disminuyen, tampoco
crecerá la demanda”.
Así responde Fernando Rodríguez y Rodríguez de
Acuña, presidente de la consultora RR de Acuña y Asociados, al optimismo
que se ha generado en los últimos meses en torno la recuperación del
mercado inmobiliario español.
Poco o nada han cambiado las previsiones que la consultora hacía hace cinco meses, unas previsiones que apuntan a una caída de precios durante los próximos cinco años superiores al 25% debido al fuerte desfase entre la oferta y la demanda.
Porque el de la vivienda, como cualquier otro mercado, está sujeto al
comportamiento de estas dos variables y, a día de hoy, el desequilibrio
entre ambas es tan brutal que a muchos expertos inmobiliarios les cuesta
mostrarse optimistas a corto plazo.
Por el lado de la oferta, España cuenta con un stock aproximado de 1,7 millones de viviendas con un valor en torno a los 200.000 millones de euros, según cifras de RR de Acuña. “El gran problema es que, lejos de liquidar stock, lo
estamos incrementando y el problema es que hay muy poca demanda para
disolverlo.
Si durante los próximos tres años no se genera empleo y la
situación financiera –sin acceso al crédito– sigue igual, nos seguirán
sobrando del orden de unas 50.000 viviendas anuales”, apunta Fernando
Rodríguez. (...)" (El Confidencial, 20/11/2013)
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