"(...) Ahora que la situación es crítica, muchos economistas han vuelto su mirada a Keynes. Pero ustedes creen que es un error…
La situación actual recuerda mucho a la de los años 30, y en
particular al hecho de que los dirigentes están repitiendo los mismos
errores que cometieron los de aquella época. Por ejemplo, entonces los
líderes europeos querían volver al patrón oro y, como ahora sucede con
el euro, para lograrlo imponían políticas de deflación.
Por lógica, los
mismos errores conducen a los mismos efectos, y pienso que Europa camina
hacia la autodestrucción. Si me preguntas si es posible volver a Keynes
en el estado actual de Europa… No, ni siquiera convertido en fantasma.
Todo está organizado e institucionalizado para que una política activa
de recuperación sea imposible.
La posibilidad de relanzar la economía a
través del presupuesto se considera inviable por la Comisión Europea y
por el Gobierno alemán. Incluso, cada vez se minimiza más el
presupuesto. Pero es que esta crisis no es solo una crisis de mala
orientación de las políticas de austeridad, tiene que ver con los
propios fundamentos de la UE.
La gran decisión adoptada ha sido
constitucionalizar las disposiciones restrictivas que impiden que se
puedan aplicar políticas diferentes que salven a Europa de otra manera.
Los dirigentes europeos se han encerrado en una prisión de la cual no
pueden salir. (...)
¿Qué papel van a jugar a partir de ahora países como España, Italia o Grecia ?
Lo que se está pidiendo a los perdedores es que sigan jugando, y
encima que sean cada vez más competitivos, lo que lleva inevitablemente a
la pauperización de la población. Están pidiendo al perdedor que sea
aún más perdedor. El gran problema de Europa hoy es que no acepta ver
los defectos de sus políticas y sus consecuencias.
No para de imponer
nuevas medidas de austeridad estructurales, de transformar los mercados
de trabajo, los sistemas sociales y el poder adquisitivo de los
ciudadanos. Y las diferencias de rentas entre las personas cada vez son
mayores.
Al principio de esta entrevista auguró una autodestrucción europea. ¿En qué forma?
Esperemos que no haya más conflictos armados, ya hemos tenido
bastantes. La construcción europea se apoya sobre otra guerra, la guerra
económica entre los países miembros. El camino correcto sería la
cooperación, una solidaridad que asegure a la vez una paz económica.
Pero ese cambio de paradigma implica una transformación total de la
arquitectura institucional europea. Pero ahí el camino será muy largo e
implica movimientos sociales en Europa muy potentes.
¿Y si nada de eso sucede?
Vamos hacia un conflicto mayor por culpa de la ceguera de los
dirigentes europeos. Son como autistas, como prueba el hecho de que los
movimientos en España, en Grecia o en Italia no han cambiado su manera
de hacer las cosas.
Ellos piensan que los italianos son niños, siguen
aplaudiendo a Mario Monti incluso después de que haya sido aplastado en
las urnas. Hay demasiado desprecio de los dirigentes a los dirigidos, y
eso puede ser el preludio de fuertes convulsiones sociales." (Entrevista a Christian Laval, Público, 13/11/2013)
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