"La Comisión Europea, junto a las entidades de rating como Standard&Poor´s, han comenzado, o mejor dicho han reabierto la guerra ideológica contra el eslabón rebelde europeo, Francia. (...)
Se deja notar claramente cómo la heterodoxia y los pagos a los aliados
fieles suplantan a un verdadero análisis riguroso de la situación
financiera y macroeconómica de los diversos países. (...)
La noticia de la rebaja del rating a Francia, muy deseada y esperada por
el ejecutivo de Merkel, ha pasado muy desapercibida por los mercados
financieros, manteniendo el coste de los préstamos en Francia en mínimos
y apenas se movió su prima de riesgo. Esto, que en otras circunstancias
y en otra economía sí habría tenido repercusión, demuestra que los
inversores saben que Francia es una economía sólida y solvente, a pesar
de sus respectivos ejecutivos, tanto los conservadores, como los
socialistas actualmente en el poder.
Más aún, analizando los fundamentos
económicos de la economía francesa, la decisión de Standar&Poor´s y
el aplauso de la Comisión no responde a una preocupación real por el
déficit público, sino que están utilizando el déficit para sacar
adelante su programa de máximos en materia de desmantelamiento del papel
del Estado en la economía.
Como Francia se niega a plegarse, el peso
del gasto público supera el 56% del PIB y el de los ingresos el 52%, se
ha desatado una guerra sin cuartel para tratar de liquidar el portentoso
papel de lo público en el país galo. (...)
Ante tanta propaganda, lo mejor es acercarse a las cifras porque uno se
esperaría lo peor. Pero la realidad es que Francia, que también acusa la
crisis, tiene unas cifras muy similares a la del resto de países de su
entorno, salvo Alemania, pero en ningún caso peores que los del Sur de
Europa como afirman los agoreros conservadores e interesados.
El
crecimiento francés es bajo, pero por ejemplo mayor que el de Holanda
que mantiene la triple A. La productividad francesa era ligeramente
mayor que la alemana hace 12 años, y hoy todavía mantienen ese liderazgo
particular.
Si analizamos las perspectivas fiscales son escasamente preocupantes.
El déficit presupuestario se ha reducido drásticamente desde 2010 y las
previsiones son de mantenimiento en los próximos cinco años alrededor
del 3%-4%. Otra gran problema europeo, la demografía, también podría ser
un grave desequilibrio a largo plazo.
No hay que olvidar que el sistema
público de pensiones de Francia es uno de los más generosos en Europa,
pero tienen a su favor una tasa de natalidad muy superior a la mayor
parte de países de Europa. Esto es así por la clarividencia de los
gestores franceses que han implementado un sistema de ayudas a familias y
a mujeres trabajadoras que han propiciado esta propensión a la
natalidad.
Esto facilita que las proyecciones demográficas mejoren las
de sus vecinos, incluida Alemania. Junto a esto, el sistema de salud
francés, tan bueno como de bajo coste relativo, también será una ventaja
fiscal relativa en los próximos años.
La gran pregunta es cómo se ha logrado esto. Básicamente mediante una
política fiscal que aúna la suficiencia recaudatoria con la lucha
permanente por la equidad fiscal, que permite a Francia ser una de las
economías donde menor diferencia hay entre los percentiles de renta más
altos y los más bajos.
Ello ha sido objeto de crítica por parte de Olli Rehn
quien ha descalificado las opciones francesas que han mantenido los
grandes programas de gasto, sin grandes recortes como en el resto de las
economías europeas. Las recomendaciones sobre el desmantelamiento de la
Seguridad Social no se han atendido, ni tampoco la inquina sobre el
sistema fiscal progresivo y efectivo y eficiente en materia de
estabilidad en la recaudación. (...)
En resumen, los grandes ideólogos del déficit público están castigando a
Francia simplemente porque la heterodoxia no se admite en según qué
foros. Mantener un sistema fiscal muy potente para poder mantener un
generoso Estado del Bienestar, especialmente en pensiones y salud
pública, es criticado abiertamente, a pesar de que esté propiciando una
consolidación fiscal muy ambiciosa, en un entorno recesivo." (Alejandro Inurrieta, Vox Pópuli, 17/11/2013)
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