"El recorte salarial se está produciendo de forma muy dispar en España:
mientras que los estratos mejor pagados han sufrido ajustes reales
mínimos desde 2008, incluso con algunas subidas, los más bajos han
concentrado las mayores pérdidas de poder adquisitivo, de hasta el 17%.
Los datos, recopilados por la Fundación de Análisis Económico (Fedea),
reflejan un aumento de la desigualdad fruto de esta devaluación interna
desequilibrada.
El crecimiento de la brecha social también queda de
manifiesto en los números que ha publicado cada año la oficina
estadística europea (Eurostat) desde que comenzó la crisis, pese a que
el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sostuvo en una entrevista
reciente con varios medios europeos que no había “unos indicadores
precisos” al respecto ni en España ni en Europa. (...)
El club de la clase media ha perdido a muchos miembros a lo largo de esta crisis. El boom
de la construcción ha tenido mucho que ver en ello, como explicaba un
informe publicado por el Banco de España sobre la dispersión salarial:
la brecha crecía entre 1988 y 1996, luego bajaba hasta 2006 y, con la
crisis, sufría un rápido aumento.
El motivo es que mucha destrucción de
empleo “ha afectado sobre todo a la parte media de la distribución”, una
franja en la que entraron los empleados del sector de la construcción,
que vivía una etapa dorada.
“Los ingresos laborales en ese sector
experimentaron durante el período expansivo un crecimiento mayor al de
otros sectores, lo que hizo que los trabajadores de la construcción en
solo diez años pasaran de ocupar el percentil 30 al percentil 40 en la
distribución salarial agregada”, señala el informe, elaborado por
Stéphane Bonhomme y Laura Hospido.
Destruido ese empleo y recolocado, en la medida de lo posible, en el
sector servicios, aquella nueva clase media del ladrillo desaparece. Es
precisamente en los servicios donde se encuentra el empleo,
tal y como reflejó el INE al dar por primera vez el dato de puestos
vacantes: de los 72.790 puestos libres, el 84,9% está en esa rama de
actividad. (...)
Según Jansen, la congelación salarial ya afecta a un tercio de los
trabajadores en España y la erosión salarial continuará dentro de un
proceso de devaluación interna que el Gobierno y la troika han defendido
para ganar competitividad y favorecer la creación de empleo. (...)" (El País, 18/12/2013)

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