7.1.14

El Opus Dei se niega a repartir alimentos del Banco de Alimentos

“Que la vergüenza la sientan ellos” era el lema. Activistas del Campamento Dignidad de Mérida (Badajoz) repartieron frente a la sede de la Asamblea de Extremadura bolsas de alimentos a 176 familias el pasado 22 de noviembre.

 Dos días después, doña Carmen Aguirre Castellanos, miembro del Opus Dei y presidenta del Banco de Alimentos de Badajoz, comunicaba a la Asociación Campamento Dignidad que les suspendían de inmediato el suministro de alimentos porque habían hecho un “uso político” con ellos.

 Ahí los tenemos, al frente de las organizaciones privadas que reparten la comida que el Estado compra con fines caritativos. Don José Antonio Busto Villa, el presidente de la Federación Española de Bancos de Alimentos, también es un notorio miembro del Opus Dei. Pero el Campamento Dignidad sigue en pie de lucha y está plantando cara.

 Van a disputar por todos los medios el derecho a acceder, como cualquier otra asociación, a los productos básicos adquiridos por el Fondo de Garantía Agraria (FEGA), que compra cantidades masivas utilizando fondos europeos y las reparte a través de dos entidades: la Cruz Roja y los bancos de alimentos. 

Ya se han unido trescientas familias emeritenses a los repartos del Campamento, porque así, además de cubrir la necesidad biológica, fortalecen la necesidad moral de no sentirse culpables de su pobreza.

 Los culpables son ellos, los de la clase de los que dirigen el FEGA y los bancos de alimentos, de los diputados regionales que legislan siempre mirando hacia otro lado, de los gobernantes que echan a la gente de las viviendas de alquiler social, de los banqueros que ejecutan las hipotecas, de los ejecutivos de privatización del agua o la luz que se las cortan a las familias en paro.(...)"                (Javier Mestre, Rebelión, 31/12/2013)

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