"(...) ¿Apuestan por una quita de la deuda?
Sí, aunque
habría que especificar una quita de qué deuda. Es necesaria una quita
sobre la deuda hipotecaria, hay muchas familias pagando hipotecas cuyo
valor no responde ya a la realidad del mercado. Deberían ser tratados
como una empresa que entra en suspensión de pagos.
Con la deuda
pública me parece que en Europa vamos a acabar abocados a quitas. Hay
una prioridad en los gastos que deben ser afrontados por un Estado,
gastos como la sanidad, la educación o las pensiones, que deben
priorizarse al pago de los intereses de la deuda. La deuda es claramente
identificada por muchos especialistas como la variable que funciona
ahora mismo como una losa sobre el crecimiento.
A lo largo de
la historia ha habido diferentes experiencias que se han traducido en
reducciones de la deuda, tanto pública como privada, con quitas que no
recaen sobre la ciudadanía sino sobre acreedores, gestores y
accionistas. Sin embargo, ese escenario parece ahora imposible en la
política europea, en gran medida fruto del fundamentalismo ideológico
pero, también, de los intereses económicos.
Son muy críticos con la construcción del euro, ¿es una de las grandes razones de que la crisis haya sido tan grave en Europa?
Si algo permite entender la dimensión y las características de la
crisis en Europa es el diseño político e institucional del euro. En
primer lugar, ayuda a entender que los desequilibrios acumulados sean
tan grandes: la entrada masiva de capitales que ha habido en Grecia, en
España, en Portugal o en Irlanda no hubiera sido viable sin el euro.
Tampoco es posible entender la dimensión de los ataques financieros, la
especulación con las primas de riesgo y el corsé enorme de la política
europea, sometida a Maastricht, si no fuera por las caracterísicas del
euro. Tal y como está hoy concebido, es un tapón para la salida de la
crisis, sobre todo para una recuperación en beneficio de la mayoría
social.
¿Piensan, entonces, que es necesario salir del euro?
En el libro precisamente apostamos por un cambio radical en la política
económica europea, que pase por un cambio en la fiscalidad hacia una
política expansiva y por un incremento de los salarios para modificiar
el patrón de distribución de la renta, entre otras cosas.
Esa
nueva política económica no tiene cabida en el euro, tal cual está
concebido. ¿Eso quiere decir que necesariamente tenemos que salir de
euro? Pensamos que esa respuesta la tienen que dar las autoridades y
quien sostiene que dentro del euro es posible hacer otras cosas.
Nosotros pensamos que dentro del euro no es posible, pero que el debate
sobre la salida del euro tampoco es productivo porque esconde o
traslada a otro espacio y a otro momento el debate verdaderamente
importante, que es qué hacer con la deuda o con la política fiscal.
También pensamos que una salida inmediata del euro nos abocaría a
problemas importantes.(...)" (Entrevista a Nacho Álvarez, a propósito de la publicación de “Fracturas y crisis en Europa”, Ana Requena, eldiario.es / Colectivo Novecento, en Rebelión, 13/01/2014)
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