8.1.14

La Unión Europea ha quedado transformado en una relación entre países acreedores y deudores que no es ni voluntaria ni igualitaria. De hecho, el euro podría destruir a la UE enteramente

"(...) Después de 25 años de estancamiento, el Japón está intentando reanimar su economía recurriendo a la relajación cuantitativa en una escala sin precedentes. Es un experimento peligroso: un crecimiento más rápido podría hacer subir los tipos de interés, con lo que los costos del servicio de la deuda resultarían insostenibles, pero el Primer Ministro, Shinzo Abe, ha preferido correr ese riesgo a condenar al Japón a una muerte lenta y, a juzgar por el entusiástico apoyo público, lo mismo se podría decir de los japoneses comunes y corrientes.

En cambio, la Unión Europea se dirige a la clase de estancamiento de larga duración del que el Japón ansía escapar. Es mucho lo que está en juego: los Estados-nación pueden sobrevivir a un decenio perdido o más, pero la UE, asociación incompleta de Estados-nación, podría resultar destruida con ello. (...)
La concepción del euro, que siguió el modelo del Deutsche Mark, tiene un fallo fatal. Al crearse un banco central europeo sin un tesoro común, las deudas de los gobiernos están denominadas en una divisa que ningún país miembro controla, lo que les hace correr el riesgo de suspensión de pagos.

A consecuencia de la quiebra financiera de 2008, varios países miembros quedaron excesivamente endeudados y las primas de riesgo convirtieron en permanente la división de la zona del euro en países deudores y acreedores.
Se podría haber corregido ese defecto substituyendo los bonos de los países particulares por eurobonos. Lamentablemente, la Canciller de Alemania, Angela Merkel, lo descartó, lo que constituyó un reflejo del cambio radical que han experimentado las actitudes de los alemanes para con la integración europea.

 Antes de la reunificación, Alemania era el motor principal de la integración; ahora los contribuyentes alemanes, abrumados por los costos de la reunificación, están decididos a evitar la posibilidad de convertirse en el bolsillo sin fondo de los deudores europeos.
Sin darse cuenta, Alemania está repitiendo el trágico error de Francia después de la primera guerra mundial. La insistencia en las reparaciones por parte del Primer Ministro francés, Aristide Briand, propició el ascenso de Hitler; las políticas de Angela Merkel están propiciando el desarrollo de movimientos extremistas en el resto de Europa.
Las actuales disposiciones que rigen el euro van a continuar, porque Alemania siempre hará lo mínimo imprescindible para preservar la moneda común y porque los mercados y las autoridades europeas castigarían a cualquier otro país que impugnara dichas disposiciones.

Aun así, la fase aguda de la crisis financiera ya ha pasado. Las autoridades financieras europeas han reconocido tácitamente que la austeridad es contraproducente y han dejado de imponer restricciones fiscales suplementarias. Gracias a ello, los países deudores han disfrutado de un respiro y, aun sin perspectivas de crecimiento, los mercados financieros se han estabilizado.
Las crisis futuras tendrán un origen político. De hecho, resulta ya patente, porque la UE se ha encerrado en sí misma hasta tal punto, que no puede reaccionar adecuadamente ante las amenazas exteriores, ya se trate de la de Siria o la de Ucrania, pero la perspectiva dista de ser desesperada; la reaparición de una amenaza procedente de Rusia puede invertir la predominante tendencia a la desintegración europea.

A consecuencia de ello, la crisis ha transformado a la UE del “objeto fantástico” que inspiraba entusiasmo en algo radicalmente distinto. Lo que había de ser una asociación voluntaria de Estados iguales que sacrificaban una parte de su soberanía en pro del bien común, la encarnación de los principios de una sociedad abierta, ahora, con la crisis del euro, ha quedado transformado en una relación entre países acreedores y deudores que no es ni voluntaria ni igualitaria. De hecho, el euro podría destruir a la UE enteramente. (...)"                  (, Project Syndicate, Jan, 2, 2014)

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