"(...) No voy a entrar en una discusión numérica
sobre si 0,5% es mucho o poco, pero voy a exponer los argumento por los
que pienso que 2014 seguirá siendo un mal año en términos económicos.
1. Una crisis mal diagnosticada y con un receta equivocada.
Las anteriores recesiones en la economía
española han sido relativamente cortas. Las recesiones de 1975, 1978 y
1992 se dejaron atrás en un periodo de tiempo que fue de 4 a 7
trimestres. En ese periodo la economía retomó los niveles de actividad
previos a la crisis.
En esta ocasión llevamos ya 24 trimestres
seguidos por debajo del máximo PIB, alcanzado en el primer trimestre de
2008. De hecho, el nivel de actividad actual está un 7,4% por debajo de
citado máximo. Según las estimaciones de crecimiento que se manejan
actualmente, no es probable que recuperemos el PIB de 2008 hasta el año
2020. La crisis habría durado la increíble cifra de 12 años. (...)
2. Las austeridad, receta mágica para salir de la crisis, no funciona.
Para evaluar con justicia la política de
austeridad hay que analizar si ha servido para controlar la dinámica
explosiva de la deuda pública. Para eso sirve exactamente la política de
austeridad: para controlar las cuentas públicas. Pero lo cierto es que
entre el periodo del “despilfarro” del anterior Gobierno y la
“austeridad a rajatabla” del actual, no se observa diferencia alguna en
términos de crecimiento de la deuda pública.
Aunque el déficit público
se reducido en 2013, la deuda sigue creciendo a ritmos similares.
Imagino que debe ser descorazonador para los ejecutores de las llamadas
“políticas de la austeridad”, con gran coste social, ver que sus
resultados han sido, en el mejor de los casos, cuestionables. (...)
Solo hay dos formas de hacer la deuda sostenible: O aumentar el
crecimiento nominal del PIB o hacer nuevos ajustes fiscales. Y, dado que
estamos con un crecimiento nominal del PIB en torno a cero –en parte
por la llamada política de deflación competitiva-, nuevos ajustes
fiscales son inevitables. Habrá que subir los impuestos o reducir los
gastos, otra vez. (...)
3. El sistema financiero sigue enfermo
Fusiones de cajas, Banco Malo,
recapitalizaciones, FROB, recate astronómico de Bankia, preferentes
escandalosas, ventas de bancos con pérdidas millonarias, etc. El
sistema financiero español ha estado en el epicentro de nuestra crisis
económica y lo sigue estando.
En 5 años hemos pasado del “tenemos el
sistema financiero más sólido” de 2008 al “carpetazo”
al recate del sistema financiero dado por el Eurogrupo en noviembre de
2013. Según la versión oficial, la crisis bancaria se ha dejado atrás.
Sin embargo, la realidad me hace poner en duda esta versión.
La mora del sistema bancario
sigue en cifras astronómicas. La mora se acerca al 13%, lo que supera
por mucho cualquier cifra anterior. No hay registro histórico que se le
acerque. Además, no da muestras de reducirse, más bien todo lo contario.
Trimestre tras trimestre supera records. No hace falta ser un experto
para darse cuenta que el sistema sigue muy enfermo. (...)
4. La “deflación competitiva” es solo deflación.
La deflación competitiva es un proceso
extremadamente lento y que no está claro que esté ocurriendo. Ganar
competitividad vía baja inflación en la zona euro,
donde la inflación ahora está en el 0,9% es casi imposible. A modo de
ejemplo, la inflación media en los últimos 12 meses en España ha sido el
1,8% frente al 1,7% en Alemania. Ganar competitividad vía moderación
salarial no parece posible en la Eurozona. (...)
5. Las exportaciones van bien, pero no son el “tractor” de la economía
El slogan del la primera parte del 2013
fue que nuestras exportaciones nos iban a sacar de la crisis. Ahora, ese
discurso ha desaparecido. Los datos de exportaciones de bienes son muy
volátiles y suelen jugar malas pasadas. Los buenos datos de la primera
parte de 2013 se ha visto compensado con una segunda parte del año
mediocre o incluso mala.
Pero esto era lo normal. Para que
nuestras exportaciones crezcan con fuerza es necesario que nuestros
socios europeos crezcan también con fuerza. A ellos van destinadas el
62% de nuestras exportaciones. Pero en 2013 la zona Euro estuvo en
recesión (-0,4%) y la Unión Europea en su conjunto se estancó. (...)
6. No parece posible una recuperación del empleo, ni del consumo privado.
Las declaraciones más recientes del Gobierno sobre el empleo son que espera creación neta del mismo.
Desde que se inició la crisis en 2008, la
destrucción de empleo ha venido acompañada de un fuerte crecimiento de
la productividad aparente del trabajo. Desde 2009 el empleo se ha
destruido a un ritmo medio anual del 3,7% y, por su parte, la
productividad ha crecido en promedio un 2,3%. Con las cifras que se
manejan actualmente, el año 2013 no fue muy diferente.
En 2013 se
destruyó un 3,2% del total del empleo y la productividad creció un 1,9%.
En este sentido no parece que la reforma laboral haya tenido efectos
significativos conteniendo la destrucción de empleo. (...)
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