12.1.14

Se ha estado transmitiendo la sensación de que habíamos iniciado firmemente el camino de salida de la crisis. No tenemos el mismo nivel de inocencia que los niños…

"Este fin de semana hemos vivido, como cada año, una explosión de ilusión provocada por un entrañable engaño, gracias a la inocencia de nuestros pequeños. Con preocupación, he visto nacer también otra ilusión, basada asimismo en otro engaño: la afirmación de que estamos saliendo de la crisis. 

Ha habido algunos pequeños cambios macroeconómicos que permiten pensar en el fin de la recesión, pero por regla general se ha estado transmitiendo la sensación de que habíamos iniciado firmemente el camino de salida de la crisis. Pienso que esta imagen es equívoca, cuando no engañosa. No tenemos el mismo nivel de inocencia que los niños…

Decir que algunos indicadores han mejorado es dar una buena noticia, verdadera en general, pero no en todos los casos. Por ejemplo, que haya disminuido el paro registrado sin haber aumentado la ocupación, no es una buena noticia; significa que algunos han emigrado o simplemente han renunciado a encontrar trabajo…
 Y sobre todo, decir que hemos enfilado ya el camino de salida de la crisis, es engañoso y peligroso, pues supone no haber entendido la naturaleza de la misma. La crisis actual no es un tropiezo en el camino, un accidente que obliga a levantarse, salir del bache, y reemprender la marcha siguiendo la misma ruta.
 Esta crisis es el síntoma de que la ruta que llevábamos era equivocada y nos ha conducido a un callejón sin salida, o si se quiere, al borde de un abismo. La crisis es una alerta: si seguimos en la misma dirección, tenemos muchas posibilidades de caer más hondo. 
Si de verdad se piensa que ya podemos seguir hacia adelante, sin haber cambiado algunas de las cosas que la han provocado, creo que podemos dar por seguro un nuevo tropiezo mucho mayor. Nuestro sistema tiene muchos aspectos por reformar…(...)"             ( , El País, 8 ENE 2014)

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