"Este fin de semana hemos vivido, como cada año, una explosión de
ilusión provocada por un entrañable engaño, gracias a la inocencia de
nuestros pequeños. Con preocupación, he visto nacer también otra
ilusión, basada asimismo en otro engaño: la afirmación de que estamos
saliendo de la crisis.
Ha habido algunos pequeños cambios
macroeconómicos que permiten pensar en el fin de la recesión, pero por
regla general se ha estado transmitiendo la sensación de que habíamos
iniciado firmemente el camino de salida de la crisis. Pienso que esta
imagen es equívoca, cuando no engañosa. No tenemos el mismo nivel de
inocencia que los niños…
Decir que algunos indicadores han mejorado es dar una buena noticia,
verdadera en general, pero no en todos los casos. Por ejemplo, que haya
disminuido el paro registrado sin haber aumentado la ocupación, no es
una buena noticia; significa que algunos han emigrado o simplemente han
renunciado a encontrar trabajo…
Y sobre todo, decir que hemos enfilado
ya el camino de salida de la crisis, es engañoso y peligroso, pues
supone no haber entendido la naturaleza de la misma. La crisis actual no
es un tropiezo en el camino, un accidente que obliga a levantarse,
salir del bache, y reemprender la marcha siguiendo la misma ruta.
Esta
crisis es el síntoma de que la ruta que llevábamos era equivocada y nos
ha conducido a un callejón sin salida, o si se quiere, al borde de un
abismo. La crisis es una alerta: si seguimos en la misma dirección,
tenemos muchas posibilidades de caer más hondo.
Si de verdad se piensa
que ya podemos seguir hacia adelante, sin haber cambiado algunas de las
cosas que la han provocado, creo que podemos dar por seguro un nuevo
tropiezo mucho mayor. Nuestro sistema tiene muchos aspectos por
reformar…(...)" (
Joan Majó
, El País, 8 ENE 2014)
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