27.1.14

Se vende piso para ‘okupar’ por 1.000 euros en el sur de Madrid

"Es un mercado poco conocido, pero existe. Y se extiende: la venta y alquiler de casas okupadas. Bandas organizadas ofrecen pisos vacíos —de familias que han sido desahuciadas o adquiridos por bancos, pero no habitados o, incluso, de protección oficial y aún no adjudicados— por un precio de venta de entre 1.000 y 2.000 euros.

 El alquiler sale, a la larga, más caro: por una cantidad que oscila entre los 200 y 400 euros mensuales, estos grupos aseguran la apertura de la puerta de la vivienda, agua y luz. Algunos tienen hasta calefacción. Y todo gratis. El nuevo inquilino no tiene por qué pagar la comunidad de vecinos.

 El alojamiento está asegurado hasta que un juzgado le expulse. Pueden pasar muchos meses, incluso años. La Federación de Asociación de Vecinos (FRAVM) sostiene que el fenómeno afecta sobre todo a los barrios del sur de la capital.

» Camino Alto de San Isidro, Carabanchel. Hace unos días todo parecía tranquilo en esta calle del sur de la ciudad. Pero solo era una ilusión. Los vecinos que caminaban por la calle preferían acelerar el paso y mirar hacia el suelo para evitar el contacto visual con tres grupos de hombres que se concentraban frente a unos edificios de protección social del Instituto de la Vivienda de Madrid (Ivima). Algunas de las personas del bloque llevaban perros y parecían patrullar.

Un hombre, conocido como El Portugués, no ponía reparos en admitir lo que ocurría. “Suelo abrir las puertas de pisos que están vacíos por 500 euros, pero si estoy aquí aburrido, pues venga, puedo cobrar 300”. 

Mientras tanto, uno de sus compañeros coge una navaja. Solo para afilarla. “También ocupo pisos y los alquilo por 300 euros al mes, con luz, agua y gas enganchados. Pero igualmente los puedo vender [ilegalmente] por unos 1.500 euros”.

El impago de hipotecas y de alquileres por la crisis económica ha generado una doble consecuencia: muchas personas han sido desahuciadas y se han quedado sin hogar, por lo que el número de viviendas vacías se ha incrementado notablemente. 

Uno de los resultados de esta combinación ha sido el aumento de las ocupaciones ilegales: personas sin hogar que aprovechan la “disponibilidad” de estas casas. ¿Pero cómo saber cuáles carecen de moradores para evitar problemas adicionales?: las bandas organizadas dan una respuesta por cierta cantidad de dinero. (...)

Dos amigos, Antonio y Paco, de entre 20 y 30 años, arreglan un coche distraídamente. No lo parece, pero son parte de una de las bandas del barrio que ocupa ilegalmente inmuebles de bancos para luego venderlos. “Cobramos de media 1.200 euros por un piso de dos o tres habitaciones, cocina y agua, gas y luz enganchados. Y tenemos el mejor precio del barrio, otros grupos te cobrarán 2.000”, explica Paco sin tapujos.

Una vez ocupado el piso, la Policía Nacional solo puede coger los datos de los moradores para que comience el proceso judicial. El desahucio únicamente se produce a partir de una orden del juez. 

Para Paco, la lógica del negocio es muy sencilla: “La persona que compra [ilegalmente] el piso lo va a ocupar por unos años hasta que termine el juicio. No tendrá que pagar gastos a la comunidad y quizá, después de unos meses, el banco decida darle un alquiler de 150 euros para ganar algo. O sea, ahorrará un montón”.  (...)

Juan Luis Camarero, portavoz de la Asociación de Vecinos del Alto de San Isidro, considera que la “principal medida de seguridad no es incrementar la vigilancia, sino adjudicar rápido las viviendas vacías. Es la única manera. Las ocupaciones se producen pocos días después de un desalojo. El Ivima tapia las puertas, pero luego entran usando una radial sin dificultades”. (...)

"El principal problema es que hay muchas viviendas que están vacías y personas que no tienen hogar. Las personas ocupan un piso porque viven en una situación de emergencia social. Y la existencia de estas bandas organizadas tiene su origen en la necesidad urgente de tener un hogar”, explica Manuel San Pastor, abogado de la PAH de Madrid. 

El grupo defiende que las familias ocupen, "a través de la Obra Social de la PAH", las viviendas que estén vacías de los bancos y de protección social. “Pero el hecho de que alguien se lucre con eso es condenable de cualquier manera y solo dificulta nuestra lucha por la vivienda digna”, argumenta San Pastor. (...)

Sonia, una joven gitana que aparenta unos 16 años lleva más de un año ocupando, con otras 20 familias, todo el edificio 1-B, conocido como el bloque azul. “Aquí hay de todo: españoles, ecuatorianos, peruanos, gitanos...”, cuenta.

Paga un alquiler de 300 euros, mientras su amiga, Jandira, abona 200. “Es que mi piso es más grande y tiene dos habitaciones, pero no pago nada más. Agua, luz y gas están ya enganchados”, asevera. “Este edificio ya está todo ocupado, pero venga, hay otros vacíos. Un segundo, voy a llamar al tío Kiko para que le cuente...”.                 (El País, 23/01/2014)

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