"Un artículo del 17 de enero, recogido por el Blog Salmón, estimaba unas posibles necesidades adicionales de capital en la banca europea de hasta 767.000 millones de euros.
Destacan la banca francesa y alemana con unas insuficiencias en torno a
285.000 y 200.000 millones de euros respectivamente, seguidas por la banca española, con algo más de 90.000 millones.
Los autores
tomaron los datos publicados de 109 de los 130 bancos que desde
noviembre quedarán bajo supervisión del Banco Central Europeo (BCE) para
someterlos a las denominadas pruebas de resistencia.
Básicamente se
trata de partir de esos datos contables de las entidades para, sobre el
papel, calcular mediante una serie de modelos estadísticos cómo
evolucionarían ante diferentes escenarios adversos. Es de hecho lo que
hará el propio BCE como paso previo a iniciar su labor supervisora.
¿Significa pues que los bancos europeos necesitarán nuevas ayudas
públicas por esa misma cantidad? No necesariamente. Las posibles
necesidades de capital habrían de ser cubiertas por las propias entidades.
Sólo en el caso de que sus recursos fuesen insuficientes (cosa harto
probable) se recurriría a ayudas públicas, bien desde el Estado de turno
o bien mediante fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE).
Dicho esto, cualquier prueba de resistencia no deja de ser una
estimación a partir de una serie de supuestos de partida. El futuro es
siempre más complejo y lo cierto es que los resultados pueden variar
mucho según las hipótesis con que partan los modelos. Las pruebas de
estrés europeas durante el verano de 2010 así lo evidencian.
Entonces,
siendo el caso español uno de los más detallados, con más de un 95% de su sector bancario a examen, se estimaron unas necesidades de capital de 1.835 millones de euros.
Más de tres años y 63.558 millones del erario público después, sabemos
que aquellos cálculos resultaron bastante más que optimistas. (...)
Estamos ante una crisis bancaria por sobreendeudamiento privado sin
precedentes históricos conocidos, dentro y fuera de la eurozona. Por
tanto, ante una situación de este tipo no queda otra que realizar importantes quitas de esa deuda privada impagable en lugar de socializarla,
establecer una represión financiera y tributación sobre el patrimonio y
el capital a fin de financiar de manera fiscalmente progresiva y
plantear grandes programas de inversión pública que prioricen la creación de empleo y mejoren la distribución de la renta.
Es imposible que la banca se sanee de manera viable con unas cifras
de paro y precariedad como las actuales. Pero se trata también de poner
fin a un modelo bancario y financiero absolutamente insostenible. Según
cifras de Eurostat, para mantenerlo vigente llevamos en estos cincos
años más de 526.000 millones de euros sólo en concepto de ayudas
públicas directas a los bancos en la Eurozona, o más de 675.000 millones de euros si contamos toda la UE.
La nueva estimación de 767.000 millones de nuevas necesidades de
capital nos recuerda cómo toda esta larga travesía sólo servirá para, al
fin, volver otra vez al principio. Cambiar lo que haga falta para que todo siga igual." (Antonio Sanabria, Diagonal, en Rebelión, 05/02/204)
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