18.3.14

El euro, ¿ésa es la cuestión?

"En España el debate en torno al euro ha trascendido poco, pero en países como Francia e Italia se ha planteado con más vigor. (...)

En otras palabras, el euro es un elemento absolutamente funcional a la Europa del capital, que ha configurado un amplio espacio de rentabilización en el que los gobiernos cuentan con muy escaso margen de maniobra. Los estados han perdido, además, la soberanía monetaria. Impera el mercado, sin contrapoderes, actuando como mecanismo amplificador de las desigualdades entre el centro y la periferia de Europa.

Asimismo, en la Europa del euro, sostiene Montero, el principal elemento para ganar en competitividad es empeorar las condiciones laborales y sociales, ya que no son posibles las devaluaciones monetarias. En el ámbito de la política, cada vez se dan menos elementos democráticos en la toma de decisiones, ya que éstas se adoptan cada vez más mediante acuerdos intergubernamentales o iniciativas tecnocráticas.

 Conclusión: el bienestar de las poblaciones cada vez tiene menos fuerza como principio de legitimación en la UE. Por lo demás, la capacidad de negociación entre poderes económicos transnacionales y poder político (nacional o supranacional) tampoco existe, ya que estos han sido cooptados.

En esta coyuntura, los partidos de extrema derecha y los grupos nacionalistas pueden convertirse en la tercera fuerza política tras las próximas elecciones europeas. ¿Qué hace, mientras, la izquierda? "No ha sabido entender la naturaleza de la crisis económica y la funcionalidad del euro a la misma", opina el profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Málaga.

 Y añade que, a su juicio, hay que salirse el euro (junto a otras medidas, como quitas de la deuda o un proceso constituyente). Porque, si se habla del estado español, no existe -en el vigente estado de cosas- la posibilidad de un proceso de transformación social ni de recuperación de la economía productiva. "Se nos condena a la dependencia y a convertirnos eternamente en el Mezzogiorno europeo".

Un dato para el análisis: la tasa de paro en España era del 7% en el momento de mayor auge de la "burbuja" inmobiliaria. Una tasa muy elevada, incluso, para el contexto europeo. Informes de la OCDE y otros organismos internacionales apuntan para los países del Sur (España o Grecia) tasas de desempleo a largo plazo superiores al 20%. 

Ahora bien, todo esto no significa que abandonar la moneda única no tenga costes, subraya Alberto Montero. "Lo que ocurre es que mantenerse en el euro los tiene, sin que sepamos si van a terminar ni cómo".  (...)

El profesor de Economía Aplicada en la Universitat de València, Amat Sánchez, matiza la anterior intervención y sostiene una posición antagónica, porque ya de entrada afirma que el euro (salirse o no del patrón monetario) "no me quita el sueño". "No es el problema más importante", agrega. 

Los problemas fundamentales son otros, y no están causados fundamentalmente por la moneda común. ¿Cuál es, en definitiva, la esencia del debate? "Si cuestionamos las actuales políticas neoliberales, basadas en los recortes y en la austeridad", responde el economista.

 "¿Esto lo vamos a conseguir fuera del euro?", se pregunta. En ocasiones, cuando se dice que los males económicos proceden del euro, se idealiza el "mundo de la peseta" y la situación anterior a 1986 (año de integración de España en la Comunidad Europea.

Porque la responsabilidad de las deficiencias en el modelo productivo, las desigualdades socioeconómicas y la precariedad en el mercado de trabajo constituyen lacras de la economía española ya en la década de los 80, e incluso antes, pero en todo caso son anteriores al ingreso en la moneda común (año 1999). Es más, la posición periférica del estado español en el espacio económico europeo y mundial también es anterior al euro.(...)

  "pensar que el estado español va a disponer de un margen amplio de soberanía real fuera del euro, me parece una idealización". ¿Implicará ello una moneda fuerte? ¿Una balanza de pagos superavitaria? ¿La reducción de la deuda? ¿Mayor poder y capacidad de influencia geopolítica? Pero no sólo eso. Se pondría en manos de los que han generado la crisis la capacidad de efectuar devaluaciones monetarias.

Estas devaluaciones, además, podrían tener costes muy importantes y no garantizan en absoluto que no se continúe con la reducción de costes laborales (la otra vía de "devaluación competitiva", junto a la monetaria). Por último, los costes, innegables y tangibles, que implicaría romper con la moneda común no sólo serían muy importantes, sino que tampoco se distribuirían de modo equitativo. 

De hecho, las importaciones más caras y la consiguiente inflación afectarían sobre todo a las clases populares. La clave, así pues, para Amat Sánchez es la siguiente: ¿Cómo revertir, a escala europea y estatal la orientación de las políticas neoliberales, privatizadoras y de ajuste? El gran resto consiste en cuestionarse estas políticas, "que tienen una larga tradición en este país". "Otra cuestión es que por el cuestionamiento de estas políticas nos echen del euro", agrega el docente.

Alberto Montero Soler detalla las condiciones en que, a su juicio, tendría que plantearse la salida del euro, esto es, si hubiera una correlación de fuerzas suficiente para impulsar una "gran coalición" que apostara por un proceso constituyente, entre otras iniciativas de ruptura.

 De ese modo podría plantearse un cambio en la "tendencia histórica" de este país y -en consecuencia- pugnar por una recuperación de la soberanía económica. "Si el euro estuviera al servicio de otro proyecto, yo no lo discutiría, pero el problema es los intereses a los que sirve". (...)

Es cierto que, frente a ello, fuera del euro, las posibles devaluaciones de moneda tampoco constituyan ninguna panacea, pero al menos, según Montero, la recuperación de la soberanía monetaria dotaría de margen de maniobra a los estados. Es cierto también que las importaciones resultarían más caras, pero también lo es que, con una moneda menos competitiva, muchos productos podrían volver a fabricarse en el estado español.

 Y lo que no es asunto menor, habría un mayor margen para economías autosostenidas, autocentradas y de proximidad, que enlazarían con la idea de que "otra economía es posible" que "hemos defendido siempre desde la izquierda", remata Montero. (...)

Repiten los portavoces oficiales que el problema reside en la deuda pública, que se ha disparado con la crisis. Como alternativa, según Amat Sánchez, a veces se dice sin más que una parte de la deuda no ha de pagarse. Pero habría que pormenorizar más. Primero, se ha de delimitar qué parte de la deuda es "ilegítima" (por ejemplo, pueden considerarse las ayudas públicas a la banca, pero en otros casos no está tan claro; cuando se determinan como "ilegítimas" las obras "faraónicas", hay que tener presente que en muchas ocasiones la gente las pedía).

Por último, las devaluaciones monetarias (después de abandonar el euro) que, según Amat Sánchez, tendrían implicaciones muy serias en el modelo productivo español. Además, la devaluación es una de las demandas tradicionales del sector industrial español más retardatario. Si se repasan los textos de los primeros 80 y el periodo 2008-2014 puede comprobarse que son idénticos. Esto significa que se ha avanzado muy poco y se ha hecho efectivo el adagio de que "la mejor política industrial es la que no existe". En definitiva, según Amat Sánchez, es cierto que la salida hay que buscarla en otro modelo de sociedad y de consumo, pero también habría que ver en qué medida la gente lo va a compartir y va a sumarse a este proyecto."              (Los economistas Alberto Montero y Amat Sánchez debaten sobre la conveniencia de romper con la moneda única, Enric Llopis, Rebelión,17/03/2014)

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