"Con una celeridad impropia para un grupo de expertos verdaderamente
independiente, el grupo de expertos de parte contratado por el Gobierno
ha alumbrado el informe no vinculante sobre la reforma fiscal.
Este
informe nace sin tener carácter vinculante y no esconde una filosofía
muy clara: reducir claramente los impuestos al capital y al ahorro y
cargar buena parte del incremento de recaudación sobre trabajadores y
rentas medias y bajas. (...)
Destaca el hecho de que el 68% de los contribuyentes considera que la
presión fiscal es demasiado elevada. Si medimos la presión fiscal como
la ratio de ingresos fiscales sobre PIB (incluidas las cotizaciones
fiscales), España está a la cola de los principales países de nuestro
entorno.
Así, a finales de 2012, estábamos con una ratio del 32,4% sobre
PIB, por debajo de Portugal, Polonia, Grecia, Reino Unido o Alemania.
Por supuesto, estamos a años luz de los países nórdicos. (...)
El objetivo último es lo que se denomina la devaluación fiscal, es decir
elevar las contribuciones fiscales al empleo que pagan los
trabajadores, reduciendo la carga de las empresas, lo que se complementa
con una brusca caída del tipo nominal del impuesto de sociedades,
favoreciendo claramente a las empresas más grandes.
Con ello, se busca
descapitalizar aún más a los trabajadores que tendrían menor renta
disponible, salvo los ahorradores y rentistas, que normalmente coinciden
con las rentas más elevadas. (...)
En este sentido, la hacienda pública en España solo se preocupa de
recaudar lo más fácilmente posible, pero en ningún caso busca la
equidad. Esto se plasma en una reducción de impuestos directos y una
subida de impuestos indirectos.
Se busca que las rentas altas paguen
menos, reduciendo el tipo máximo del 52% (que solo pagan 5.600
contribuyentes pues incluye las rentas superiores a los 600.000€), al
45%, reducción superior a la que se propone para las rentas medias y
bajas.
Pero nada se articula para que en España tribute más la riqueza y
las rentas más elevadas, sorprendiendo que el tratamiento de las SICAV
siga siendo el mismo, sin proponerse ninguna medida para su
desmantelamiento, aunque es cierto que su tratamiento fiscal es similar
al de los fondos de inversión.
En resumen, la fiscalidad en España busca que la ciudadanía opte por el
ahorro, quien pueda ahorrar, y se penalice fundamentalmente al
trabajador de renta media y baja, vía impuestos indirectos, y se
favorezca a los rentistas de rentas y riqueza alta. Para las empresas,
al margen de mejorar la calidad y simplicidad del impuesto, se persigue
que las empresas grandes paguen menos, en términos relativos.
Por todo
ello, estamos ante una propuesta claramente ideológica, que falsea el
diagnóstico y niega la evidencia de la inequidad que incorpora.
Esperemos que sea encerrada en un cajón y no se pague a sus autores." (Alejandro Inurrieta, 16/03/2014)
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