24.3.14

La devaluación fiscal de Rajoy busca favorecer claramente a las empresas más grandes, y a los rentistas

"Con una celeridad impropia para un grupo de expertos verdaderamente independiente, el grupo de expertos de parte contratado por el Gobierno ha alumbrado el informe no vinculante sobre la reforma fiscal.

 Este informe nace sin tener carácter vinculante y no esconde una filosofía muy clara: reducir claramente los impuestos al capital y al ahorro y cargar buena parte del incremento de recaudación sobre trabajadores y rentas medias y bajas. (...)

Destaca el hecho de que el 68% de los contribuyentes considera que la presión fiscal es demasiado elevada. Si medimos la presión fiscal como la ratio de ingresos fiscales sobre PIB (incluidas las cotizaciones fiscales), España está a la cola de los principales países de nuestro entorno.

 Así, a finales de 2012, estábamos con una ratio del 32,4% sobre PIB, por debajo de Portugal, Polonia, Grecia, Reino Unido o Alemania. Por supuesto, estamos a años luz de los países nórdicos. (...)

El objetivo último es lo que se denomina la devaluación fiscal, es decir elevar las contribuciones fiscales al empleo que pagan los trabajadores, reduciendo la carga de las empresas, lo que se complementa con una brusca caída del tipo nominal del impuesto de sociedades, favoreciendo claramente a las empresas más grandes. 

Con ello, se busca descapitalizar aún más a los trabajadores que tendrían menor renta disponible, salvo los ahorradores y rentistas, que normalmente coinciden con las rentas más elevadas. (...)

En este sentido, la hacienda pública en España solo se preocupa de recaudar lo más fácilmente posible, pero en ningún caso busca la equidad. Esto se plasma en una reducción de impuestos directos y una subida de impuestos indirectos.

 Se busca que las rentas altas paguen menos, reduciendo el tipo máximo del 52% (que solo pagan 5.600 contribuyentes pues incluye las rentas superiores a los 600.000€), al 45%, reducción superior a la que se propone para las rentas medias y bajas.

 Pero nada se articula para que en España tribute más la riqueza y las rentas más elevadas, sorprendiendo que el tratamiento de las SICAV siga siendo el mismo, sin proponerse ninguna medida para su desmantelamiento, aunque es cierto que su tratamiento fiscal es similar al de los fondos de inversión. 

 En resumen, la fiscalidad en España busca que la ciudadanía opte por el ahorro, quien pueda ahorrar, y se penalice fundamentalmente al trabajador de renta media y baja, vía impuestos indirectos, y se favorezca a los rentistas de rentas y riqueza alta. Para las empresas, al margen de mejorar la calidad y simplicidad del impuesto, se persigue que las empresas grandes paguen menos, en términos relativos. 

Por todo ello, estamos ante una propuesta claramente ideológica, que falsea el diagnóstico y niega la evidencia de la inequidad que incorpora. Esperemos que sea encerrada en un cajón y no se pague a sus autores."                (Alejandro Inurrieta, 16/03/2014)    

No hay comentarios: